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TEODORA DE BIZANCIO: EL ESCANDALOSO ASCENSO DE LA MUJER MÁS PODEROSA DE LA HISTORIA

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En el año 548, cuando el cuerpo de Teodora fue enterrado en la Iglesia de los Santos Apóstoles de Constantinopla, un imperio entero lloró la pérdida de la mujer que había sostenido los cimientos de Bizancio durante dos décadas. Pero al mismo tiempo, en los círculos aristocráticos de la capital, circulaba en secreto un manuscrito que la describía como algo muy distinto: una prostituta sin escrúpulos, una actriz depravada, un demonio con forma de mujer que había hechizado al emperador Justiniano para dominar el mundo  . Ese manuscrito era la  Historia Secreta  de Procopio de Cesarea, el cronista oficial del imperio que, oculto en las sombras, escribió la versión más venenosa jamás concebida sobre sus propios gobernantes  . Y durante más de mil años, esa fue la imagen que prevaleció: la de una Teodora manipuladora, lasciva y corrupta, cuya única virtud era haber seducido al hombre más poderoso de su tiempo. Pero la historia, como casi siempre, es mucho más compleja. Teo...

"EL EMPECINADO": EL GUERRILLERO QUE HUMILLÓ A NAPOLEÓN Y POR ESO EL REY FELÓN LO AHORCÓ

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Castrillo de Duero, Valladolid, 1775. En el seno de una familia de labradores acomodados nace un niño que pasaría a la historia con un apodo que definiría su carácter:  "El Empecinado" . A principios del siglo XIX, mientras los ejércitos napoleónicos paseaban su poderío por Europa, un humilde campesino español, sin formación militar alguna, se erigiría en el azote de los franceses en Castilla. Juan Martín Díez no era un general, ni un noble, ni un político. Era un hombre del pueblo que, armado con un valor a prueba de bombas y un conocimiento profundo del terreno, demostró que un pueblo decidido puede humillar al ejército más poderoso del mundo. Su nombre, derivado de "pecina" (el cieno de las acequias de su pueblo), se convirtió en sinónimo de tenacidad y resistencia a ultranza. Mientras la Junta Central se refugiaba en Cádiz y los generales regulares sufrían estrepitosas derrotas, el Empecinado y sus hombres mantenían viva la llama de la rebelión en el corazón de ...