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"OPERACIÓN LOBO": EL TOPO, LA CIA Y LA CAÍDA DE ETA

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A principios de la década de 1970, en la cúpula de ETA nadie podía imaginar que el compañero de fiesta, confidente y jefe de infraestructura que tenían al lado era su peor pesadilla con nombre clave: "El Lobo". Mikel Lejarza no solo vivió entre sus enemigos, sino que forjó una doble vida durante más de dos años; pasaba datos al SECED mientras dormía en pisos francos y vivía al límite de ser descubierto . Cuando sus jefes de ETA se dieron cuenta de quién era realmente, ya era demasiado tarde. Su dedo llevó a más de 150 etarras a la cárcel y la cúpula de la banda se desmoronaba . Pero la pregunta que flota sobre su leyenda es: ¿qué hizo la CIA en todo esto? ¿Fue El Lobo solo un espía español, o alguien dio la orden para que aquella operación se convirtiera en la bomba definitiva contra el terrorismo en la Guerra Fría?. 📄 Capítulo I: El Reclutamiento de un Hombre Común Mikel Lejarza Eguía (nacido entre 1947 y 1951 en Villaro, Vizcaya) no tenía ningún tipo de formación como espí...

"EL EMPECINADO": EL GUERRILLERO QUE HUMILLÓ A NAPOLEÓN Y POR ESO EL REY FELÓN LO AHORCÓ

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Castrillo de Duero, Valladolid, 1775. En el seno de una familia de labradores acomodados nace un niño que pasaría a la historia con un apodo que definiría su carácter:  "El Empecinado" . A principios del siglo XIX, mientras los ejércitos napoleónicos paseaban su poderío por Europa, un humilde campesino español, sin formación militar alguna, se erigiría en el azote de los franceses en Castilla. Juan Martín Díez no era un general, ni un noble, ni un político. Era un hombre del pueblo que, armado con un valor a prueba de bombas y un conocimiento profundo del terreno, demostró que un pueblo decidido puede humillar al ejército más poderoso del mundo. Su nombre, derivado de "pecina" (el cieno de las acequias de su pueblo), se convirtió en sinónimo de tenacidad y resistencia a ultranza. Mientras la Junta Central se refugiaba en Cádiz y los generales regulares sufrían estrepitosas derrotas, el Empecinado y sus hombres mantenían viva la llama de la rebelión en el corazón de ...