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EL “REGALO” DE ARTE DE FERNANDO VII A WELLINGTON TRAS LA GUERRA DE INDEPENDENCIA

La Invasión Napoleónica fue un terrible desastre para el patrimonio histórico-artístico español.

En su huida, José Bonaparte, que ya previamente había expoliado las Joyas de la Corona Española, se llevó más de doscientas pinturas de pequeño y mediano formato, fácilmente transportables, escogidas entre las de mayor calidad de la Colección Real.

José Bonaparte

Reinado y huida de José Bonaparte

Las abdicaciones de Bayona, que tuvieron lugar el 5 de mayo de 1808 en el castillo de Marracq de la ciudad francesa de Bayona,  es el nombre por el que se conocen las renuncias sucesivas de los reyes Carlos IV y su hijo Fernando VII al trono de España a favor de Napoleón Bonaparte, quien a continuación cedería los derechos a su hermano José Bonaparte, quien reinaría con el nombre de José I durante cinco años.

Tras el breve y turbulento reinado de José Bonaparte, que derivó en la Guerra de Independencia, se produjo la firma del tratado de Valencia por el que se restituía en el trono a Fernando VII, el Deseado, como monarca absoluto.

Sin embargo, este fue el comienzo de un tiempo de desilusiones para todos aquellos que, como los diputados reunidos en las Cortes de Cádiz, habían creído que la lucha contra los franceses era el comienzo de la Revolución española.


Fernando VII
Por otra parte, las consecuencias materiales de la guerra fueron desastrosas para España. A la gran cantidad de muertos y el asolamiento de pueblos y ciudades se unieron la rapiña de muchos franceses y también de los ingleses, cuya deslealtad puede verse ejemplificada en el bombardeo, ordenado por Wellington, de la industria textil de Béjar que era competidora de la inglesa o en la destrucción de la Real Fábrica de Porcelana del Buen Retiro den Madrid cuando ya los franceses habían evacuado la ciudad.

Tras su salida de España, Bonaparte se trasladó a Estados Unidos donde, gracias a la venta de las joyas de la corona española, se construyó una mansión en Point Breeze (Filadelfia) lujosamente amueblada y con una impresionante colección de libros raros y obras de arte. Allí residió sin la compañía de su mujer, que cuidaba de sus hijas en Europa, pero con una amante estadounidense, con el título de conde de Survilliers, entregado a obras de beneficencia y a proteger a los bonapartistas emigrados por medio de la masonería hasta 1841, cuando recibió autorización para instalarse en Florencia donde murió tres años después, aunque posteriormente fue enterrado junto a su hermano Napoleón en Les Invalides de París.  


Wellington

The Spanish Gift a Wellington

Parte del cargamento de obras de arte que José Bonaparte intentaba sacar de España fue interceptado por las tropas del Duque de Wellington tras la Batalla de Vitoria.

Al parecer, el Duque informó al rey Fernando VII solicitándole instrucciones para efectuar la devolución de las obras, pero éste le respondió que se las regalaba. Perplejo por la respuesta, Wellington volvió a escribirle, agradeciéndole su generosidad pero diciéndole que era un regalo que no podía aceptar, puesto que eran piezas muy numerosas y de gran valor que eran propiedad de la Corona Española, y pidiéndole de nuevo que le indicara los detalles para devolvérselas.

Sin embargo, Fernando VII persistió en su absurda postura, con lo que dichas obras, que incluían cuadros tan extraordinarios como El aguador de Sevilla, de Velásquez,  o La oración en el huerto, de Correggio, acabaron en manos del Duque.

El matrimonio Arnolfini, de Van Eyck

Este episodio es conocido irónicamente por por los británicos como The Spanish Gift (el Regado Español), conservándose actualmente parte de estas obras en la residencia londinense del Duque de Wellington (Apsley House). 

Otro británico que se benefició de la huida de José Bonaparte fue el coronel James Hay, que se apropió por su cuenta de El matrimonio Arnolfini, de Jan van Eyck,  hoy en la National Gallery de Londres, en el que se supone que Velázquez se inspiró para pintar Las Meninas.

Apsley House 

Apsley House, fue la residencia londinense de Arthur Wellesley, Duque de Wellington. Cedida por sus descendientes al Estado en 1947, si bien una parte del edificio es empleada aún como residencia de los Wellington, Apsley House es más conocido como Wellington Museum, al albergar notables colecciones de arte, muebles, porcelanas y objetos de plata, posiblemente la mejor de Londres en su época, abiertas al público.

Curiosamente, se cuenta que el duque no tenía aficiones artísticas y que reunió tantos tesoros sin pagarlos: los recibió como regalos en señal de gratitud por sus éxitos militares. Entre estos presentes, destaca una estatua de Napoleón desnudo a modo de dios clásico, de unos cuatro metros de altura. Esta se exhibió por un tiempo en el Louvre; el gobierno británico la compró y se la regaló a Wellington.

El aguador de Sevilla, de Velázquez
La colección incluye las más de 90 pinturas que Wellington aprehendió a José Bonaparte cuando éste huía de España. Estos cuadros, tras ser “regalados” al duque por Fernando VII, fueron enviados a Inglaterra y se catalogaron en la Royal Academy de Londres.

Gracias a esa “generosidad” del rey español, Apsley House cuenta con tres originales de Velásquez, caso infrecuente en las colecciones extranjeras: el citado Aguador de Sevilla, un Retrato masculino y Dos hombres a la mesa, ejemplo de la etapa sevillana del pintor.

También cuenta con una versión simplificada del Retratos de Inocencio X, que podría ser una réplica igualmente pintada por Velázquez pero que suscita dudas de autoría.

Otros pintores de la “huida” fueron: Juan de Flandes, Ribera, Murillo, Claudio Coello, Giulio Romano, Guercino, Guido Reni, Van Dyck, Jan Steen, Jan Brueghel el Viejo, o el Retrato ecuestre del duque de Wellington, pintado por Goya.

Otra de las obras que José Bonaparte sustrajo en España, y que pasaron al duque de Wellington, es una versión del tema Dánae recibiendo la lluvia de oro pintada por Tiziano.

Esta obra quedó excluida de la donación Wellington al English Heritage (Patrimonio Ingés) y ha permanecido inédita en el domicilio particular de la familia, en un sector privado de Apsley House.

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