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TEODORA DE BIZANCIO: EL ESCANDALOSO ASCENSO DE LA MUJER MÁS PODEROSA DE LA HISTORIA

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En el año 548, cuando el cuerpo de Teodora fue enterrado en la Iglesia de los Santos Apóstoles de Constantinopla, un imperio entero lloró la pérdida de la mujer que había sostenido los cimientos de Bizancio durante dos décadas. Pero al mismo tiempo, en los círculos aristocráticos de la capital, circulaba en secreto un manuscrito que la describía como algo muy distinto: una prostituta sin escrúpulos, una actriz depravada, un demonio con forma de mujer que había hechizado al emperador Justiniano para dominar el mundo  . Ese manuscrito era la  Historia Secreta  de Procopio de Cesarea, el cronista oficial del imperio que, oculto en las sombras, escribió la versión más venenosa jamás concebida sobre sus propios gobernantes  . Y durante más de mil años, esa fue la imagen que prevaleció: la de una Teodora manipuladora, lasciva y corrupta, cuya única virtud era haber seducido al hombre más poderoso de su tiempo. Pero la historia, como casi siempre, es mucho más compleja. Teo...

ISABEL "LA CATOLICA": MUJER, REINA Y MADRE

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Tuvo cinco hijos a los que no veía con demasiada asiduidad, pero se encargó de que su educación fuera esmerada. La muerte de su heredero, Juan, fue un duro golpe que no superó, al igual que la de su hija Isabel y su nieto Miguel que rompían su sueño dinástico. Como mujer, Isabel también sufrió de celos al lado de su esposo Fernando el cual, como cualquier príncipe de la época, disfrutaba de correrías e infidelidades con total inmunidad. Isabel la Católica Retrato de una reina Cuentan los cronistas de Isabel la Católica que era alta, de piel muy blanca y de porte majestuoso. Que tenía los ojos claros, de un azul verdoso, y que su mirar era muy gracioso y honesto. Su pelo era rubio, entre rojizo-dorado y cobrizo (rasgo que heredaron sus hijas Juana y Catalina), aunque con los años se le fue oscureciendo hasta volverse casi negro. Los escritores de entonces no se cansan de ponderar su hermosura, que según ellos no tenía rival en su tiempo, su honestidad, su ponderaci...