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EL SABOTAJE BRITÁNICO A LOS ACORAZADOS DE ESPAÑA EN 1914: EL FIN DEL SUEÑO NAVAL ESPAÑOL

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En 1908, España aprobó la ley naval más ambiciosa de su historia moderna. Tres acorazados tipo dreadnought, los primeros de la Armada española, comenzaron a construirse en los astilleros de Ferrol. Eran el orgullo de una nación que, tras el desastre del 98, soñaba con recuperar su grandeza marítima. Pero cuando el polvo de la Primera Guerra Mundial se asentó, solo uno de los tres buques estaba operativo. Los otros dos yacían inacabados en sus gradas, víctimas de una dependencia tecnológica que había sido diseñada para ser una trampa. La narrativa oficial atribuyó el fracaso a la incompetencia española, a la corrupción y a la falta de visión. Pero los archivos cuentan una historia diferente: la de un sabotaje calculado, una operación de inteligencia industrial que aseguró que España nunca volviera a ser una potencia naval en el Mediterráneo. 📜 Capítulo I: El Mito de la Incompetencia Española Cuando los tres acorazados de la clase España —el España , el Alfonso XIII y el Jaime I — entr...

ISABEL "LA CATOLICA": MUJER, REINA Y MADRE

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Tuvo cinco hijos a los que no veía con demasiada asiduidad, pero se encargó de que su educación fuera esmerada. La muerte de su heredero, Juan, fue un duro golpe que no superó, al igual que la de su hija Isabel y su nieto Miguel que rompían su sueño dinástico. Como mujer, Isabel también sufrió de celos al lado de su esposo Fernando el cual, como cualquier príncipe de la época, disfrutaba de correrías e infidelidades con total inmunidad. Isabel la Católica Retrato de una reina Cuentan los cronistas de Isabel la Católica que era alta, de piel muy blanca y de porte majestuoso. Que tenía los ojos claros, de un azul verdoso, y que su mirar era muy gracioso y honesto. Su pelo era rubio, entre rojizo-dorado y cobrizo (rasgo que heredaron sus hijas Juana y Catalina), aunque con los años se le fue oscureciendo hasta volverse casi negro. Los escritores de entonces no se cansan de ponderar su hermosura, que según ellos no tenía rival en su tiempo, su honestidad, su ponderaci...