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EL PRÍNCIPE ENVENENADO; LA MUERTE QUE CAMBIÓ EL DESTINO DE ESPAÑA

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El 4 de octubre de 1497, el reino de Castilla y Aragón se detuvo en seco. El príncipe Juan, el heredero tan esperado de los Reyes Católicos, el joven de diecinueve años en quien se habían depositado todas las esperanzas de la dinastía Trastámara, había muerto. La noticia recorrió la península como un latigazo. La capital de Salamanca, donde el príncipe había caído enfermo de camino hacia la boda de su hermana, se convirtió en el epicentro de una conmoción que sacudió los cimientos de la monarquía hispánica. El poeta Juan del Encina, desolado, escribió: "Triste España sin ventura, todos te deben llorar" . La versión oficial fue clara y rápida: unas fiebres. Un joven de salud frágil, agotado quizás por el exceso de amor hacia su joven esposa Margarita de Austria —la leyenda lo atribuyó a una "gran pasión marital"— había sucumbido a una enfermedad que la medicina de la época no supo diagnosticar. Pero la historia, como casi siempre, es más compleja y mucho más oscur...

MARIE-GUILLEMINE BENOIST, LA PINTORA QUE ROMPIÓ MOLDES

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Marie-Guillemine realizó la primera pintura de la historia en contra del racismo y a favor de la emancipación de la mujer. La pintora francesa se adelantó a su tiempo consiguiendo romper las rígidas normas que condicionaban y relegaban a la mujer a realizar sólo un tipo determinado de pintura. Retrato de una mujer negra Vieja moral y convencionalismo Que una mujer se dedicara a la pintura profesionalmente en el siglo XVIII no era normal, pero tampoco nada fácil para la que así lo decidía. Sin embargo, sí las hubo. Eran una rareza y normalmente pertenecientes a la burguersía o a la aristocracia. En los últimos años del siglo XVIII y principios del XIX coincidieron en Francia un pequeño grupo de mujeres artistas entre las que destacaron Margerite Gérard, Angélique Monjes, Anne Vallayer-Coster, Élisabeth Vigée-Lebrún y Marie-Guillemine Benoist. Todas ellas consiguieron superar la severa moral de la época y hacer realidad lo que más les gustaba, pintar. No o...