Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Marinos Ilustres

Entrada destacada

EL MILAGRO DE EMPEL: LA NOCHE EN QUE EL HIELO SALVÓ A LOS TERCIOS (Y DIOS FUE ESPAÑOL)

Imagen
Cuando el almirante holandés Felipe de Hohenlohe-Neuenstein vio a sus barcos inmovilizados por un hielo que jamás debió aparecer —y a los soldados de los Tercios españoles caminando sobre él para atacarle—, solo pudo pronunciar una frase que la historia ha conservado: «Tal parece que Dios es español al obrar tan grande milagro» . Lo que el almirante no sabía era que aquella noche, un puñado de soldados cercados, hambrientos y empapados por las aguas del Mosa, habían sido testigos de algo que la razón se negaba a aceptar: la naturaleza había cambiado las reglas del juego en cuestión de horas. Esta es la historia de cómo 5.000 soldados españoles , aislados en una isla, rodeados por una flota de entre cien y doscientos barcos rebeldes, y condenados a una muerte segura, se convirtieron en dueños del campo de batalla al amanecer del 8 de diciembre de 1585. Esta es la historia del Milagro de Empel , una de las mayores gestas de supervivencia militar de todos los tiempos. Una gesta que, cont...

BLAS DE LEZO: EL AZOTE DE INGLATERRA

Imagen
Aunque es un gran desconocido, fue uno de los mejores estrategas de la historia de la Armada Española. Este guipuzcoano de Pasajes sufriría tantas heridas a lo largo de su vida militar que habría de ser conocido con los sobrenombres de Patapalo primero y Mediohombre después. Todo un ejemplo de arrojo y valor  Con apenas 12 años (1701), se enrola como guardiamarina al servicio del conde de Toulouse, Luis Alejandro de Borbón, hijo de Luis XIV. Se integró en la armada francesa, en ese momento aliada de España en la Guerra de Sucesión, que acaba de empezar, al morir Carlos II sin descendencia. Blas de Lezo participó en aquella batalla batiéndose de manera ejemplar, hasta que una bala de cañón le destrozó la pierna izquierda, teniéndosela que amputar, sin anestesia, por debajo de la rodilla. Cuentan las crónicas que el muchacho no profirió un lamento durante la operación. Debido al valor demostrado tanto en aquel trance como en el propio combate, es ascendido en 1704 a Alférez...