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HORMIGÓN ROMANO: EL SECRETO DE LAS ESTRUCTURAS QUE PERDURAN MILENIOS

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Cuando observamos la majestuosidad del Panteón de Agripa , con su cúpula de 43 metros de diámetro —la mayor del mundo sin refuerzos hasta bien entrado el siglo XX—, nos enfrentamos a una verdad incómoda. Los romanos, hace dos mil años, dominaban una tecnología que nosotros, con toda nuestra ciencia y ordenadores, seguimos sin poder replicar a escala masiva . Mientras sus puertos sumergidos en el Mediterráneo siguen tan sólidos como el primer día y sus acueductos desafían a los terremotos, nuestros hormigones modernos se agrietan a las pocas décadas y muchos complejos hoteleros de la costa llevan ya el certificado de demolición en la mochila (sí, aunque sea una exageración, señala una realidad: la obsolescencia programada ). Esta disparidad no es un accidente; es el rastro de una tecnología perdida y deliberadamente suprimida . Aquí planteamos una hipótesis explosiva: que la industria moderna de la construcción, con intereses creados en el cemento Portland, enterró la alquimia curativa...

JOSÉ DE MADRAZO: EL FUNDADOR DE UNA DINASTÍA DE ARTISTAS

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Fue el primer director del recién creado Museo del Prado. Su pintura se sitúa dentro de la transición de la técnica del barroco al neoclasicismo. Sus comienzos barrocos José de Madrazo y Agudo nació en Santander un 22 de abril de 1781. Desde muy joven su inclinación por la pintura fue manifiesta, por lo que, tras las pruebas pertinentes pudo ingresar en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Allí contó con las enseñanzas de Gregorio Ferro (quien terminaría siendo director de la institución), que a su vez era un fiel seguidor de la técnica de pintura de Antón Raphael Mengs, y así se lo transmitió al joven José. Una vez completada su formación en la Academia, se trasladó en 1803 a estudiar a París donde iba a adaptar su pintura al nuevo estilo imperante, el neoclasicismo, gracias a su maestro Jacques-Louis David, de quien tomaba clases. En París conocería también a Ingres, discípulo igualmente de David, con quien partiría hacia Roma tres años después, ani...