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HORMIGÓN ROMANO: EL SECRETO DE LAS ESTRUCTURAS QUE PERDURAN MILENIOS

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Cuando observamos la majestuosidad del Panteón de Agripa , con su cúpula de 43 metros de diámetro —la mayor del mundo sin refuerzos hasta bien entrado el siglo XX—, nos enfrentamos a una verdad incómoda. Los romanos, hace dos mil años, dominaban una tecnología que nosotros, con toda nuestra ciencia y ordenadores, seguimos sin poder replicar a escala masiva . Mientras sus puertos sumergidos en el Mediterráneo siguen tan sólidos como el primer día y sus acueductos desafían a los terremotos, nuestros hormigones modernos se agrietan a las pocas décadas y muchos complejos hoteleros de la costa llevan ya el certificado de demolición en la mochila (sí, aunque sea una exageración, señala una realidad: la obsolescencia programada ). Esta disparidad no es un accidente; es el rastro de una tecnología perdida y deliberadamente suprimida . Aquí planteamos una hipótesis explosiva: que la industria moderna de la construcción, con intereses creados en el cemento Portland, enterró la alquimia curativa...

ELISABETTA SIRANI: UNA PINTORA TRUNCADA TEMPRANAMENTE

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Aunque Elisabetta Sirani, pintora del barroco italiano, murió muy joven, a los 27 años, en su producción artística se cuentan 170 pinturas, 14 grabados y otros tantos dibujos. Fue una de las primeras mujeres pintoras de proyección internacional, que dejó no solamente su obra sino más de una docena de pupilas que se convirtieron en pintoras profesionales. Retrato de Beatrice Cenci Una carrera meteórica Elisabetta Sirani (Bolonia, 1638-Bolonia 1665) era hija de Giovanni Andre Sirani, principal ayudante de   Guido Reni . Se conocen muy pocos datos sobre su formación artística, pero, como era normal en esa época, es de suponer que por su condición de mujer no pudiera acceder a una academia (esto explicaría su escasa destreza en el dibujo anatómico, pues no le estaba permitido dibujar desnudos del natural), por lo que lo más seguro es que aprendiera únicamente en el taller paterno. El Renacimiento y el Barroco con mirada femenina Con doce años, Elisabett...