Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Alonso Sánchez Coello

Entrada destacada

HORMIGÓN ROMANO: EL SECRETO DE LAS ESTRUCTURAS QUE PERDURAN MILENIOS

Imagen
Cuando observamos la majestuosidad del Panteón de Agripa , con su cúpula de 43 metros de diámetro —la mayor del mundo sin refuerzos hasta bien entrado el siglo XX—, nos enfrentamos a una verdad incómoda. Los romanos, hace dos mil años, dominaban una tecnología que nosotros, con toda nuestra ciencia y ordenadores, seguimos sin poder replicar a escala masiva . Mientras sus puertos sumergidos en el Mediterráneo siguen tan sólidos como el primer día y sus acueductos desafían a los terremotos, nuestros hormigones modernos se agrietan a las pocas décadas y muchos complejos hoteleros de la costa llevan ya el certificado de demolición en la mochila (sí, aunque sea una exageración, señala una realidad: la obsolescencia programada ). Esta disparidad no es un accidente; es el rastro de una tecnología perdida y deliberadamente suprimida . Aquí planteamos una hipótesis explosiva: que la industria moderna de la construcción, con intereses creados en el cemento Portland, enterró la alquimia curativa...

ALONSO SÁNCHEZ COELLO: EL MEJOR RETRATISTA DEL RENACIMIENTO ESPAÑOL

Imagen
Fue durante treinta años pintor de cámara de Felipe II en cuya corte retrató a toda la familia real y a su entorno más próximo. Destacó sobre todo como retratista, adquiriendo su estilo fama internacional y creando una escuela que influiría en el mismísimo Velázquez.  La dama del abanico Primeros pasos    Aunque Alonso Sánchez Coello nació en la localidad valenciana de Benifairó (1531), se sabe que a los diez años se trasladó a Portugal y que fue en Lisboa donde comenzó su formación artística. Sus cualidades como retratista destacan de inmediato y será tomado como protegido por el rey luso Juan III quien le enviará posteriormente a estudiar a Flandes. En Flandes estudiará junto a Antonio Moro. De ese contacto tan directo nace la inicial fascinación por un preciosismo en los detalles y un gusto por acentuar el fasto de los ropajes que sirven muy bien al sentido genérico del retrato cortesano. Felipe II De 1552 a 1555, p...