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EL ORO DE CANFRANC: LA RUTA SECRETA DEL TERCER REICH A TRAVÉS DE LOS PIRINEOS

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En lo más profundo del Pirineo aragonés, a 1.200 metros de altitud, la Estación Internacional de Canfranc se alza como un monumento de piedra y cristal que fue concebido para unir España con Europa. Durante la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, se convirtió en el epicentro de una de las mayores operaciones de contrabando y blanqueo de capitales de la historia: el tránsito de 154 toneladas de oro saqueado por los nazis a cambio de wolframio para blindar los tanques de Hitler . Durante décadas, la historia fue considerada una leyenda. Pero un hallazgo fortuito en el año 2000 y los documentos desclasificados por el Departamento de Guerra de Estados Unidos en 1946 han desenterrado una verdad incómoda: España y Portugal, bajo los regímenes de Franco y Salazar, fueron cómplices activos del Tercer Reich . Esta es la historia de cómo una estación de tren en los Pirineos desafió las narrativas oficiales de neutralidad y se convirtió en el corazón de una sofisticada red de blanqueo de capital...

ISABEL "LA CATOLICA": MUJER, REINA Y MADRE

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Tuvo cinco hijos a los que no veía con demasiada asiduidad, pero se encargó de que su educación fuera esmerada. La muerte de su heredero, Juan, fue un duro golpe que no superó, al igual que la de su hija Isabel y su nieto Miguel que rompían su sueño dinástico. Como mujer, Isabel también sufrió de celos al lado de su esposo Fernando el cual, como cualquier príncipe de la época, disfrutaba de correrías e infidelidades con total inmunidad. Isabel la Católica Retrato de una reina Cuentan los cronistas de Isabel la Católica que era alta, de piel muy blanca y de porte majestuoso. Que tenía los ojos claros, de un azul verdoso, y que su mirar era muy gracioso y honesto. Su pelo era rubio, entre rojizo-dorado y cobrizo (rasgo que heredaron sus hijas Juana y Catalina), aunque con los años se le fue oscureciendo hasta volverse casi negro. Los escritores de entonces no se cansan de ponderar su hermosura, que según ellos no tenía rival en su tiempo, su honestidad, su ponderaci...