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ALFONSO GRAÑA: EL GALLEGO QUE SE CONVIRTIÓ EN REY DE LOS JÍBAROS

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A principios del siglo XX, miles de gallegos abandonaron su tierra natal huyendo de la pobreza y buscando un futuro mejor en América. La mayoría terminó en las ciudades, trabajando en el comercio o la industria. Pero uno de ellos, Alfonso Graña , tomó un camino muy distinto. En lugar de quedarse en los centros urbanos, se internó en la selva amazónica, se integró en una de las tribus más temidas del planeta y, contra todo pronóstico, se convirtió en su líder y pacificador. Su historia es la de un hombre que, desde la nada, construyó un reino en la selva. Un emigrante que aprendió la lengua de los shuar, adoptó sus costumbres, se casó con la hija de un jefe tribal y llegó a ser respetado como rey por miles de indígenas. Un hombre que negoció de tú a tú con las petroleras más poderosas del mundo y que organizó una expedición de rescate que asombró al planeta. Alfonso Graña no era un conquistador. No era un militar. No era un explotador. Era un gallego humilde que, por azares del destino,...

ISABEL "LA CATOLICA": MUJER, REINA Y MADRE

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Tuvo cinco hijos a los que no veía con demasiada asiduidad, pero se encargó de que su educación fuera esmerada. La muerte de su heredero, Juan, fue un duro golpe que no superó, al igual que la de su hija Isabel y su nieto Miguel que rompían su sueño dinástico. Como mujer, Isabel también sufrió de celos al lado de su esposo Fernando el cual, como cualquier príncipe de la época, disfrutaba de correrías e infidelidades con total inmunidad. Isabel la Católica Retrato de una reina Cuentan los cronistas de Isabel la Católica que era alta, de piel muy blanca y de porte majestuoso. Que tenía los ojos claros, de un azul verdoso, y que su mirar era muy gracioso y honesto. Su pelo era rubio, entre rojizo-dorado y cobrizo (rasgo que heredaron sus hijas Juana y Catalina), aunque con los años se le fue oscureciendo hasta volverse casi negro. Los escritores de entonces no se cansan de ponderar su hermosura, que según ellos no tenía rival en su tiempo, su honestidad, su ponderaci...