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EL TRATADO SECRETO QUE AMENAZA LA SOBERANÍA ESPAÑOLA SOBRE LAS ISLAS CANARIAS

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Bajo el sol eterno y las playas de ensueño que atraen a millones de turistas cada año, las Islas Canarias esconden una herida geopolítica que lleva décadas abierta y que, en 2026, ha vuelto a sangrar con fuerza. Lo que para el viajero es un paraíso, para las cancillerías de las grandes potencias ha sido siempre un tablero de ajedrez estratégico , un punto de control indispensable para dominar el Atlántico y vigilar la costa africana. Mientras España dormía la siesta de la Guerra Fría, sus aliados y sus enemigos tejían en la sombra acuerdos que comprometían silenciosamente la soberanía española sobre el archipiélago. Hoy, esos pactos desclasificados han vuelto para reclamar su deuda, y el gobierno de Madrid se enfrenta a una amenaza existencial: la posibilidad de que Canarias deje de ser española sin que se haya disparado un solo tiro . 🕵️ Capítulo I: El Archipiélago en la Mira de la Guerra Fría Cuando el telón de acero cayó sobre Europa, el mundo se dividió en dos bloques y cada rincó...

ISABEL "LA CATOLICA": MUJER, REINA Y MADRE

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Tuvo cinco hijos a los que no veía con demasiada asiduidad, pero se encargó de que su educación fuera esmerada. La muerte de su heredero, Juan, fue un duro golpe que no superó, al igual que la de su hija Isabel y su nieto Miguel que rompían su sueño dinástico. Como mujer, Isabel también sufrió de celos al lado de su esposo Fernando el cual, como cualquier príncipe de la época, disfrutaba de correrías e infidelidades con total inmunidad. Isabel la Católica Retrato de una reina Cuentan los cronistas de Isabel la Católica que era alta, de piel muy blanca y de porte majestuoso. Que tenía los ojos claros, de un azul verdoso, y que su mirar era muy gracioso y honesto. Su pelo era rubio, entre rojizo-dorado y cobrizo (rasgo que heredaron sus hijas Juana y Catalina), aunque con los años se le fue oscureciendo hasta volverse casi negro. Los escritores de entonces no se cansan de ponderar su hermosura, que según ellos no tenía rival en su tiempo, su honestidad, su ponderaci...