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EL "ORO DE MOSCÚ": ¿EL MAYOR ROBO DE LA HISTORIA DE ESPAÑA?

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El 18 de julio de 1936, España era el cuarto país más rico del mundo en reservas de oro. En las cámaras acorazadas del Banco de España se acumulaban  708 toneladas de oro fino , 638 de ellas en Madrid, fruto de la neutralidad española durante la Primera Guerra Mundial y de décadas de superávit comercial . Era un tesoro que habría sido la envidia de cualquier reino europeo. Pero apenas dos años después, cuando las tropas de Franco entraron en Madrid en marzo de 1939, la cámara acorazada del Banco de España estaba vacía . ¿Dónde había desaparecido el oro de España? ¿Lo habían robado los republicanos? ¿Se lo habían regalado a Stalin? ¿O fue, simplemente, el precio desesperado de una guerra perdida? La narrativa oficial del franquismo lo calificó como un robo, un expolio, una traición. La propaganda soviética, por su parte, lo ocultó durante décadas bajo capas de secretismo. Pero la verdad, como casi siempre, es mucho más compleja y mucho más sombría. 🏦 Capítulo I: El Tesoro Más Grand...

CHRISTINE DE PIZAN: LA PRIMERA ESCRITORA PROFESIONAL DE LA HISTORIA

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Consiguió crear un equilibrio entre lo que se esperaba de ella en el siglo XIV, estar casada y tener hijos, y ganarse la vida escribiendo como filósofa, poeta y humanista. Su obra más representativa, La ciudad de las damas, es un alegato a favor de los derechos de la mujer en aquel mundo medieval. Christine de Pizan con su hijo Un aprendizaje de lujo Christine de Pizan nació en Venecia en 1364. Era hija de Tomasso de Pizan, un médico, físico, astrólogo, canciller en la corte de la república de Venecia y profesor en el Universidad de Bolonia. Cuando Christine contaba cuatro años de edad su padre aceptó trasladarse a la corte de Carlos V de Francia como asesor del monarca, astrólogo real, alquimista y físico. Allí, la niña recibiría una esmerada educación autodidacta auspiciada por su progenitor y el entorno de la Corte, que albergaba gran número de manuscritos y donde Christine no sólo consiguió leer a los clásicos, sino a los humanistas tempranos del renacimient...