Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Christine de Pizan

Entrada destacada

ARGENTINA Y EL REFUGIO NAZI: CUANDO EL PAN Y LA CARNE COMPRARON EL SILENCIO DEL MUNDO

Imagen
En mayo de 1945, mientras Europa ardía y los Aliados descubrían el horror de los campos de concentración, un hombre llamado  Adolf Eichmann  —el arquitecto de la "solución final"— desaparecía. No fue un fugitivo solitario ni un caso aislado. En los años siguientes,  más de 10.000 criminales nazis y colaboracionistas  cruzaron el Atlántico y encontraron refugio en Argentina . La narrativa oficial durante décadas ha sido la de un "exilio accidental": fugitivos desesperados que, aprovechando la confusión de la posguerra, escaparon hacia una tierra lejana que les ofrecía hospitalidad. Pero esa versión es, como mínimo, incompleta. Capítulo I: Argentina, la "Tierra Prometida" del Tercer Reich Para entender por qué Argentina se convirtió en el principal destino de los fugitivos nazis, hay que retroceder al período anterior a la guerra. La relación entre Buenos Aires y Berlín no era casual. Argentina había mantenido una  neutralidad cercana al Eje  durante la mayo...

CHRISTINE DE PIZAN: LA PRIMERA ESCRITORA PROFESIONAL DE LA HISTORIA

Imagen
Consiguió crear un equilibrio entre lo que se esperaba de ella en el siglo XIV, estar casada y tener hijos, y ganarse la vida escribiendo como filósofa, poeta y humanista. Su obra más representativa, La ciudad de las damas, es un alegato a favor de los derechos de la mujer en aquel mundo medieval. Christine de Pizan con su hijo Un aprendizaje de lujo Christine de Pizan nació en Venecia en 1364. Era hija de Tomasso de Pizan, un médico, físico, astrólogo, canciller en la corte de la república de Venecia y profesor en el Universidad de Bolonia. Cuando Christine contaba cuatro años de edad su padre aceptó trasladarse a la corte de Carlos V de Francia como asesor del monarca, astrólogo real, alquimista y físico. Allí, la niña recibiría una esmerada educación autodidacta auspiciada por su progenitor y el entorno de la Corte, que albergaba gran número de manuscritos y donde Christine no sólo consiguió leer a los clásicos, sino a los humanistas tempranos del renacimient...