Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Christine de Pizan

Entrada destacada

23-F: LOS SILENCIOS DE WASHINGTON ANTE EL GOLPE DE TEJERO

Imagen
  El 23 de febrero de 1981, mientras los diputados españoles se escondían bajo sus escaños y el teniente coronel Antonio Tejero gritaba "¡todo el mundo al suelo!", la embajada de Estados Unidos en Madrid, a solo unos metros del Congreso, emitía un informe lacónico a Washington: "Estamos siguiendo la situación. El Rey, según nuestras fuentes, no se ha unido a los golpistas". Horas antes, el secretario de Estado estadounidense, Alexander Haig, había calificado el levantamiento como "un asunto interno español", una frase que heló la sangre del gobierno español y calentó, para siempre, las sospechas sobre el papel de la CIA . Esa madrugada, mientras los tanques de Milans del Bosch recorrían Valencia y los guardias civiles aún ocupaban el hemiciclo, el presidente Ronald Reagan no encontraba un momento para llamar al Rey e interesarse por su seguridad. En un juego geopolítico que duró décadas, la interpretación del silencio estadounidense reescribiría los anales...

CHRISTINE DE PIZAN: LA PRIMERA ESCRITORA PROFESIONAL DE LA HISTORIA

Imagen
Consiguió crear un equilibrio entre lo que se esperaba de ella en el siglo XIV, estar casada y tener hijos, y ganarse la vida escribiendo como filósofa, poeta y humanista. Su obra más representativa, La ciudad de las damas, es un alegato a favor de los derechos de la mujer en aquel mundo medieval. Christine de Pizan con su hijo Un aprendizaje de lujo Christine de Pizan nació en Venecia en 1364. Era hija de Tomasso de Pizan, un médico, físico, astrólogo, canciller en la corte de la república de Venecia y profesor en el Universidad de Bolonia. Cuando Christine contaba cuatro años de edad su padre aceptó trasladarse a la corte de Carlos V de Francia como asesor del monarca, astrólogo real, alquimista y físico. Allí, la niña recibiría una esmerada educación autodidacta auspiciada por su progenitor y el entorno de la Corte, que albergaba gran número de manuscritos y donde Christine no sólo consiguió leer a los clásicos, sino a los humanistas tempranos del renacimient...