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PINTURAS NEGRAS DE GOYA: EL GRITO DE LA ESPAÑA INVISIBLE

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En 1819, un Francisco de Goya de 72 años, aislado por la sordera y desencantado del mundo, compró una finca a orillas del Manzanares. La llamaban la  Quinta del Sordo , nombre heredado de su anterior dueño, pero que se convertiría en una descripción perfecta de su nuevo inquilino . Allí, lejos del bullicio de la corte y de una España sumida en el caos político, el pintor ejecutó su obra más enigmática y desgarradora: las  Pinturas Negras . No se trataba de lienzos para un mecenas o un museo. Fueron catorce murales pintados directamente sobre las paredes de su propia casa, con una paleta de negros, ocres y grises, como si la luz se negara a entrar en aquel lugar . La narrativa tradicional presenta a un Goya viejo, enfermo y atormentado, creando estas imágenes desde la locura personal. Sin embargo, las últimas revisiones históricas, como apunta el estudio de Valeriano Bozal citado por National Geographic, revelan algo más complejo . Las Pinturas Negras no son solo el diario visu...

CHRISTINE DE PIZAN: LA PRIMERA ESCRITORA PROFESIONAL DE LA HISTORIA

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Consiguió crear un equilibrio entre lo que se esperaba de ella en el siglo XIV, estar casada y tener hijos, y ganarse la vida escribiendo como filósofa, poeta y humanista. Su obra más representativa, La ciudad de las damas, es un alegato a favor de los derechos de la mujer en aquel mundo medieval. Christine de Pizan con su hijo Un aprendizaje de lujo Christine de Pizan nació en Venecia en 1364. Era hija de Tomasso de Pizan, un médico, físico, astrólogo, canciller en la corte de la república de Venecia y profesor en el Universidad de Bolonia. Cuando Christine contaba cuatro años de edad su padre aceptó trasladarse a la corte de Carlos V de Francia como asesor del monarca, astrólogo real, alquimista y físico. Allí, la niña recibiría una esmerada educación autodidacta auspiciada por su progenitor y el entorno de la Corte, que albergaba gran número de manuscritos y donde Christine no sólo consiguió leer a los clásicos, sino a los humanistas tempranos del renacimient...