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CRÁNEO DE GOYA: LA DESAPARICIÓN QUE DESAFÍA LA HISTORIA DEL ARTE

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El 16 de noviembre de 1888, en el cementerio de la Grande Chartreuse de Burdeos, un grupo de autoridades españolas y francesas se reunió para llevar a cabo un acto solemne: la exhumación de los restos de Francisco de Goya, el pintor más importante de la historia de España, para repatriarlos a su país. Setenta años después de su muerte en el exilio, el genio de Fuendetodos iba por fin a descansar en tierra española. Pero cuando abrieron el ataúd de madera que contenía sus restos, la sorpresa fue mayúscula. El esqueleto estaba completo en todos sus huesos... excepto en uno . La cabeza de Goya había desaparecido. El cónsul español en Burdeos, Joaquín Pereyra, que presidía la exhumación, escribió angustiado a Madrid: "Esqueleto Goya no tiene cráneo" . La respuesta del gobierno fue tan lacónica como desesperada: "Envíe Goya con cráneo o sin cráneo" . Así comenzó uno de los mayores misterios de la historia del arte español. Un enigma que, más de un siglo después, sigue si...

ISABEL "LA CATOLICA": MUJER, REINA Y MADRE

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Tuvo cinco hijos a los que no veía con demasiada asiduidad, pero se encargó de que su educación fuera esmerada. La muerte de su heredero, Juan, fue un duro golpe que no superó, al igual que la de su hija Isabel y su nieto Miguel que rompían su sueño dinástico. Como mujer, Isabel también sufrió de celos al lado de su esposo Fernando el cual, como cualquier príncipe de la época, disfrutaba de correrías e infidelidades con total inmunidad. Isabel la Católica Retrato de una reina Cuentan los cronistas de Isabel la Católica que era alta, de piel muy blanca y de porte majestuoso. Que tenía los ojos claros, de un azul verdoso, y que su mirar era muy gracioso y honesto. Su pelo era rubio, entre rojizo-dorado y cobrizo (rasgo que heredaron sus hijas Juana y Catalina), aunque con los años se le fue oscureciendo hasta volverse casi negro. Los escritores de entonces no se cansan de ponderar su hermosura, que según ellos no tenía rival en su tiempo, su honestidad, su ponderaci...