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Entrada destacada

EL PRÍNCIPE ENVENENADO; LA MUERTE QUE CAMBIÓ EL DESTINO DE ESPAÑA

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El 4 de octubre de 1497, el reino de Castilla y Aragón se detuvo en seco. El príncipe Juan, el heredero tan esperado de los Reyes Católicos, el joven de diecinueve años en quien se habían depositado todas las esperanzas de la dinastía Trastámara, había muerto. La noticia recorrió la península como un latigazo. La capital de Salamanca, donde el príncipe había caído enfermo de camino hacia la boda de su hermana, se convirtió en el epicentro de una conmoción que sacudió los cimientos de la monarquía hispánica. El poeta Juan del Encina, desolado, escribió: "Triste España sin ventura, todos te deben llorar" . La versión oficial fue clara y rápida: unas fiebres. Un joven de salud frágil, agotado quizás por el exceso de amor hacia su joven esposa Margarita de Austria —la leyenda lo atribuyó a una "gran pasión marital"— había sucumbido a una enfermedad que la medicina de la época no supo diagnosticar. Pero la historia, como casi siempre, es más compleja y mucho más oscur...

CANAL DE CASTILLA: LA GRAN OBRA DE INGENIERÍA HIDRÁULICA DEL SIGLO XVIII

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Con esta ambiciosa obra de ingeniería hidráulica se pretendía suprimir el aislamiento físico y económico de los pueblos de Castilla y León. Este sueño de la Ilustración española proyectó crear una red de canales fluviales navegables para facilitar el comercio con los puertos del norte. El objetivo En los años de Ilustración española la idea de mejorar las comunicaciones mediante sistemas de navegaciones interiores para el fomento de la actividad económica toma cuerpo gracias a la iniciativa del  Marqués de la Ensenada, ministro del Fernando VI, con dos proyectos fundamentales: el Canal Imperial de Aragón y el Canal de Castilla. El proyecto del Canal de Castilla, el primero en llevarse a cabo, no fue en realidad una decisión novedosa sino que partía de los sistemas de navegación interiores ya existentes en Europa en los siglos XVI y XVII para fomentar el comercio y el regadío que se conocieron en España gracias al arquitecto y jesuita Bartolomé Bustaman...