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HORMIGÓN ROMANO: EL SECRETO DE LAS ESTRUCTURAS QUE PERDURAN MILENIOS

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Cuando observamos la majestuosidad del Panteón de Agripa , con su cúpula de 43 metros de diámetro —la mayor del mundo sin refuerzos hasta bien entrado el siglo XX—, nos enfrentamos a una verdad incómoda. Los romanos, hace dos mil años, dominaban una tecnología que nosotros, con toda nuestra ciencia y ordenadores, seguimos sin poder replicar a escala masiva . Mientras sus puertos sumergidos en el Mediterráneo siguen tan sólidos como el primer día y sus acueductos desafían a los terremotos, nuestros hormigones modernos se agrietan a las pocas décadas y muchos complejos hoteleros de la costa llevan ya el certificado de demolición en la mochila (sí, aunque sea una exageración, señala una realidad: la obsolescencia programada ). Esta disparidad no es un accidente; es el rastro de una tecnología perdida y deliberadamente suprimida . Aquí planteamos una hipótesis explosiva: que la industria moderna de la construcción, con intereses creados en el cemento Portland, enterró la alquimia curativa...

THERESE CONCORDIA MENGS-MARON, UNA MINIATURISTA AL PASTEL

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Desde muy joven es contratada, al igual que su hermano Antón Rafael, en la corte sajona como pintora de cámara. Sus obras se caracterizan por el uso de colores suaves y el realismo veraz de sus retratos a los que dota de gran expresividad.  Una familia de artistas Therese Concordia Menggs-Maron (Aussing, Bohemia 1725- Roma, Italia 1806) fue la mayor de tres hermanos (Antón Rafael y Julia Carlota) a los que su padre, Ismael Mengs, pintor miniaturista al servicio de la corte sajona, enseñó el arte de la pintura. Con tan sólo diecisiete años, su hermano Antón Rafael realizó un retrato al pastel del rey de Polonia y Elector de Sajonia, Augusto III, al que le gustó tanto que le dio 100 doblas por el cuadro y le asignó una pensión anual de 600 escudos.  Anton Rafael Mengs: ¿um gemio tirano en busca de la perfección? Julia Carlota Pero Therese y Julia Carlota no fueron menos. Sus miniaturas eran admiradas y felizmente recibidas por la corte po...