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23-F: LOS SILENCIOS DE WASHINGTON ANTE EL GOLPE DE TEJERO

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  El 23 de febrero de 1981, mientras los diputados españoles se escondían bajo sus escaños y el teniente coronel Antonio Tejero gritaba "¡todo el mundo al suelo!", la embajada de Estados Unidos en Madrid, a solo unos metros del Congreso, emitía un informe lacónico a Washington: "Estamos siguiendo la situación. El Rey, según nuestras fuentes, no se ha unido a los golpistas". Horas antes, el secretario de Estado estadounidense, Alexander Haig, había calificado el levantamiento como "un asunto interno español", una frase que heló la sangre del gobierno español y calentó, para siempre, las sospechas sobre el papel de la CIA . Esa madrugada, mientras los tanques de Milans del Bosch recorrían Valencia y los guardias civiles aún ocupaban el hemiciclo, el presidente Ronald Reagan no encontraba un momento para llamar al Rey e interesarse por su seguridad. En un juego geopolítico que duró décadas, la interpretación del silencio estadounidense reescribiría los anales...

ESPÍRITU DE ERMUA: LA LUCHA CIVIL QUE UNIÓ A ESPAÑA Y EL SECUESTRO DE UN SÍMBOLO

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El 12 de julio de 1997, un microbús que recorría el tranquilo barrio de Ermua (Vizcaya) se convirtió en el escenario de un crimen que marcaría un antes y un después en la lucha contra el terrorismo en España. Miguel Ángel Blanco, un joven concejal del Partido Popular de 29 años, fue secuestrado por ETA. Su exigencia: el acercamiento de los presos de la banda a cárceles del País Vasco en 48 horas. La respuesta del Estado fue de una firmeza trágica: no se negociaría. Cuarenta y ocho horas después, tras una angustiosa espera televisada, Miguel Ángel fue encontrado con dos tiros en la nuca. Moriría doce horas después en el hospital. Su asesinato no fue uno más entre los más de 800 cometidos por ETA. Fue la chispa que encendió la mecha de una reacción social sin precedentes. Millones de personas, indignadas, salieron a la calle en una explosión de duelo y rabia que se bautizó como "el espíritu de Ermua". Fue un grito unánime de "¡Basta ya!" que aisló a ETA como nunca ant...