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EL PRÍNCIPE ENVENENADO; LA MUERTE QUE CAMBIÓ EL DESTINO DE ESPAÑA

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El 4 de octubre de 1497, el reino de Castilla y Aragón se detuvo en seco. El príncipe Juan, el heredero tan esperado de los Reyes Católicos, el joven de diecinueve años en quien se habían depositado todas las esperanzas de la dinastía Trastámara, había muerto. La noticia recorrió la península como un latigazo. La capital de Salamanca, donde el príncipe había caído enfermo de camino hacia la boda de su hermana, se convirtió en el epicentro de una conmoción que sacudió los cimientos de la monarquía hispánica. El poeta Juan del Encina, desolado, escribió: "Triste España sin ventura, todos te deben llorar" . La versión oficial fue clara y rápida: unas fiebres. Un joven de salud frágil, agotado quizás por el exceso de amor hacia su joven esposa Margarita de Austria —la leyenda lo atribuyó a una "gran pasión marital"— había sucumbido a una enfermedad que la medicina de la época no supo diagnosticar. Pero la historia, como casi siempre, es más compleja y mucho más oscur...

VILLEGAS CORDERO, EL PINTOR QUE IMPULSÓ LAS COLECCIONES DEL PRADO

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Sus temas son muy variados: históricos, costumbristas, de género y orientalistas con una pincelada. Como director del Museo del Prado hace modernizar las instalaciones y dedica salas monográficas a varios pintores y por temas. Primeros años y Roma José Villegas Cordero nace en Sevilla en 1844 y en esa misma ciudad se forma muy joven en el taller del pintor José María Romero, y posteriormente ingresa en la Escuela de Bellas Artes, teniendo allí a maestros como Eduardo Cano de la Peña. En 1860, con sólo 16 años, consigue vender en la   Exposición Sevillana   su obra   Pequeña filosofía . Muerte del maestro Cuando finaliza sus estudios de pintura viaja a Madrid donde consigue entrar en el estudio de Federico Madrazo, copiar asiduamente a Velásquez en el Prado (del que adquiere para su técnica la espontaneidad y el uso del color)  y trabar amistad con Eduardo Rosales y Mariano Fortuny, que será quien le hace interesarse por la pintura d...