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EL PRÍNCIPE ENVENENADO; LA MUERTE QUE CAMBIÓ EL DESTINO DE ESPAÑA

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El 4 de octubre de 1497, el reino de Castilla y Aragón se detuvo en seco. El príncipe Juan, el heredero tan esperado de los Reyes Católicos, el joven de diecinueve años en quien se habían depositado todas las esperanzas de la dinastía Trastámara, había muerto. La noticia recorrió la península como un latigazo. La capital de Salamanca, donde el príncipe había caído enfermo de camino hacia la boda de su hermana, se convirtió en el epicentro de una conmoción que sacudió los cimientos de la monarquía hispánica. El poeta Juan del Encina, desolado, escribió: "Triste España sin ventura, todos te deben llorar" . La versión oficial fue clara y rápida: unas fiebres. Un joven de salud frágil, agotado quizás por el exceso de amor hacia su joven esposa Margarita de Austria —la leyenda lo atribuyó a una "gran pasión marital"— había sucumbido a una enfermedad que la medicina de la época no supo diagnosticar. Pero la historia, como casi siempre, es más compleja y mucho más oscur...

BLAS DE LEZO: EL AZOTE DE INGLATERRA

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Aunque es un gran desconocido, fue uno de los mejores estrategas de la historia de la Armada Española. Este guipuzcoano de Pasajes sufriría tantas heridas a lo largo de su vida militar que habría de ser conocido con los sobrenombres de Patapalo primero y Mediohombre después. Todo un ejemplo de arrojo y valor  Con apenas 12 años (1701), se enrola como guardiamarina al servicio del conde de Toulouse, Luis Alejandro de Borbón, hijo de Luis XIV. Se integró en la armada francesa, en ese momento aliada de España en la Guerra de Sucesión, que acaba de empezar, al morir Carlos II sin descendencia. Blas de Lezo participó en aquella batalla batiéndose de manera ejemplar, hasta que una bala de cañón le destrozó la pierna izquierda, teniéndosela que amputar, sin anestesia, por debajo de la rodilla. Cuentan las crónicas que el muchacho no profirió un lamento durante la operación. Debido al valor demostrado tanto en aquel trance como en el propio combate, es ascendido en 1704 a Alférez...