Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Habsburgos

Entrada destacada

EL DOBLE JUEGO DE LA CRUZ ROJA DURANTE EL ASEDIO DE MADRID EN LA GUERRA CIVIL: ¿HUMANITARISMO O ESPIONAJE?

Imagen
El asedio de Madrid (1936-1939) fue uno de los episodios más crueles de la Guerra Civil Española. En medio de los bombardeos, el hambre y las enfermedades, la población civil encontró en la Cruz Roja y otras organizaciones humanitarias un último recurso para sobrevivir. El relato oficial de aquella institución se ha construido en torno a la neutralidad: sus ambulancias cruzaban las líneas enemigas para evacuar heridos, canjear prisioneros y canalizar ayuda médica. Pero, ¿fue ese su único cometido? Existe una corriente de investigación, alimentada por archivos desclasificados del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) así como por otras fuentes diplomáticas, que apunta a un rol mucho más ambiguo. Algunos de sus delegados no se limitaron a socorrer; observaron, informaron, filtraron información clasificada y, en algunos casos, se convirtieron en engranajes de las redes de inteligencia internacional que competían por el control del tablero español. Y el caso del doctor Georges Henny,...

CARLOS V: AMORES, AMANTES, HIJOS Y BASTARDOS DEL REY-EMPERADOR

Imagen
A los veinte años, Carlos de Habsburgo no sólo era rey de Castilla, Aragón, Navarra, Nápoles, Sicilia y las Indias, heredados a los dieciséis, sino también emperador del Sacro Imperio Romano Germánico. Pero poco o nada se sabe de la vida íntima del joven Carlos en Flandes (quedó bajo la tutela de su tía Margarita), por lo que tampoco se conocen sus primeros devaneos amorosos, que sin duda tuvo, antes de su venida a España. Carlos I de España y V de Alemania Las amoríos de un joven monarca A través de sus biógrafos y los pintores que le retrataron sabemos que Carlos I era de estatura mediana, pero no muy alto, pálido, rubicundo, de “cuerpo bien proporcionado”, de nariz aguileña, ojos ávidos, aspecto grave, de mentón muy salido, tanto que al parecer “no podía cerrar la boca y unir los dientes inferiores con los superiores pues los separaba un buen espacio, por lo que, al hablar,  balbuceaba, no entendiéndosele muy bien”. La llegada a España de este joven ine...