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HORMIGÓN ROMANO: EL SECRETO DE LAS ESTRUCTURAS QUE PERDURAN MILENIOS

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Cuando observamos la majestuosidad del Panteón de Agripa , con su cúpula de 43 metros de diámetro —la mayor del mundo sin refuerzos hasta bien entrado el siglo XX—, nos enfrentamos a una verdad incómoda. Los romanos, hace dos mil años, dominaban una tecnología que nosotros, con toda nuestra ciencia y ordenadores, seguimos sin poder replicar a escala masiva . Mientras sus puertos sumergidos en el Mediterráneo siguen tan sólidos como el primer día y sus acueductos desafían a los terremotos, nuestros hormigones modernos se agrietan a las pocas décadas y muchos complejos hoteleros de la costa llevan ya el certificado de demolición en la mochila (sí, aunque sea una exageración, señala una realidad: la obsolescencia programada ). Esta disparidad no es un accidente; es el rastro de una tecnología perdida y deliberadamente suprimida . Aquí planteamos una hipótesis explosiva: que la industria moderna de la construcción, con intereses creados en el cemento Portland, enterró la alquimia curativa...

TERESA DE JESÚS: UNA ESCRITORA A LA ALTURA DEL SIGLO DE ORO ESPAÑOL

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A Teresa de Jesús se la venera mucho y se la lee poco a pesar de que contribuyó a alumbrar el Siglo de Oro. Hizo varias revoluciones a un tiempo: la de su congregación y la de las letras, además de ser feminista a su modo sobreponiéndose al machismos de su tiempo. Teresa de Jesús por fray Juan de la Miseria Aficionada a los libros de caballerías Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada (1515-1582), más conocida como Teresa de Jesús o Teresa de Ávila, no sólo fue una religiosa mística y fundadora de numerosos conventos de carmelitas descalzas, sino también escritora y poeta. Su padre, don Alonso Sánchez de Cepeda, era hijo de un judío converso toledano, se había casado en segundas nupcias con la noble castellana doña Beatriz de Ahumada, y había aportado al matrimonio tres hijos de su enlace anterior a los que se sumaron ocho, entre ellos Teresa. «Éramos tres hermanas y nueve hermanos», contó la propia santa, que según ella misma admitía era la favorita de su ...