Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como alonso Cano

Entrada destacada

ACUEDUCTOS ROMANOS: LA INGENIERÍA QUE REVOLUCIONÓ LAS CIUDADES Y EL PODER DEL IMPERIO

Imagen
Cuando pensamos en los acueductos romanos, la imagen que acude a la mente es la de majestuosas arquerías de piedra atravesando el paisaje, como el de Segovia o el Pont du Gard. Son los iconos que pueblan los libros de historia y las postales turísticas. Pero esta visión, aunque espectacular, es profundamente engañosa. Cerca del  80% de la red de acueductos del Imperio discurría soterrada , invisible a los ojos, serpenteando bajo tierra en un silencio que es la mejor metáfora de su verdadera función  . Los acueductos no fueron solo una hazaña de la ingeniería antigua. Fueron el  sistema circulatorio del Imperio , una red de arterias que transportaba el recurso más vital —el agua— desde las montañas hasta el corazón de las ciudades. Su verdadera grandeza no reside en los arcos que aún desafían al cielo, sino en la  transformación social, sanitaria y política  que hicieron posible bajo tierra. Cambiaron la forma de habitar la ciudad, introdujeron un nivel de salubr...

TERESA DE JESÚS: UNA ESCRITORA A LA ALTURA DEL SIGLO DE ORO ESPAÑOL

Imagen
A Teresa de Jesús se la venera mucho y se la lee poco a pesar de que contribuyó a alumbrar el Siglo de Oro. Hizo varias revoluciones a un tiempo: la de su congregación y la de las letras, además de ser feminista a su modo sobreponiéndose al machismos de su tiempo. Teresa de Jesús por fray Juan de la Miseria Aficionada a los libros de caballerías Teresa Sánchez de Cepeda Dávila y Ahumada (1515-1582), más conocida como Teresa de Jesús o Teresa de Ávila, no sólo fue una religiosa mística y fundadora de numerosos conventos de carmelitas descalzas, sino también escritora y poeta. Su padre, don Alonso Sánchez de Cepeda, era hijo de un judío converso toledano, se había casado en segundas nupcias con la noble castellana doña Beatriz de Ahumada, y había aportado al matrimonio tres hijos de su enlace anterior a los que se sumaron ocho, entre ellos Teresa. «Éramos tres hermanas y nueve hermanos», contó la propia santa, que según ella misma admitía era la favorita de su ...