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TATUAJE, UN ARTE TRIBAL MILENARIO

El tatuaje, al igual que los piercings, es una de las expresiones más antiguas del arte corporal, y se encuentra presente en casi todas las civilizaciones a través de la historia. Se hacían para señalar el estatus del individuo dentro de una tribu, como un rito de paso de la niñez a la madurez, como un talismán para ahuyentar los malos espíritus, o por belleza.

El tatuaje y el piercing puede hacerse en cualquier parte del cuerpo, siendo los mas llamativas los del rostro y los más impactantes los de los genitales.

Tatuaje Samoano
El tatuaje 

El tatuaje fue reintroducido en la sociedad occidental por los expedicionarios ingleses dirigidos por el Capitán Cook en su retorno de Tahiti en 1771. Los marineros de Cook iniciaron la tradición de los hombres de mar tatuados y extendiéndose rápidamente esta afición entre todos los marineros, quienes aprendieron el arte y lo practicaron a bordo.

En EE.UU. los tatuajes se hicieron populares con los marineros comerciales y los marinos de la II Guerra Mundial. En los años 50 aparecieron diseños de calaveras y frases distintivas entre las pandillas de motocicletas.

Los tatuajes permanecieron en letargo hasta que resurgieron con los “hippies” en los años 60 y 70, estos adoptaron el tatuaje y lo elevaron a la categoría de arte, abandonando los motivos marineros y realizándose grandes diseños muy coloristas, acorde con la época. Esto hizo salir el tatuaje de los puertos y empezó una primera popularización del tatuaje.

Esta reconversión de la aceptación social del tatuaje ha llevado a que actualmente la gente cada vez sienta más interés en decorar su cuerpo.

El piercing

El piercing nasal es uno de lo más comunes entre las tribus guerreras del mundo, por la apariencia de fiereza que esta perforación brinda. Ha sido practicado por las culturas del Medio Oriente, Nueva Guinea, Australia, América del Norte y América central. Y aún hoy lo practican tribus nómadas africanas.

En la India el piercing nasal era usado normalmente en la fosa izquierda de la nariz (se creía que ahí fortalecía los órganos reproductivos femeninos y disminuía el dolor durante el parto), también como sumisión de estas a sus maridos. Algunas veces era unido a los aros de las orejas por cadenas.

En occidente el piercing de la nariz apareció con los “hippies” que viajaron a la India durante los años 60, posteriormente esta practica fue adoptada por el movimiento “Punk” como símbolo de rebeldía. En nuestros días el piercing nasal es más aceptado y ha dejado de ser un estigma para quienes lo llevan.

Se dice que en la Roma de los centuriones, los miembros de la guardia del Cesar llevaban aros en los pezones como muestra de su virilidad y coraje así como un accesorio de sus vestimentas ya que les permitían colgar en ellos las cortas capas que usaban. Esta práctica también fue bastante común entre las chicas de la alta sociedad de la era victoriana. Lo hacían para realzar el volumen de sus pezones.

Son pocos los registros históricos sobre el piercing del ombligo, sólo se tiene conocimiento de esta perforación entre la realeza egipcia, como símbolo distintivo de su divinidad, por lo que es relativamente moderno. Con la invención del bikini se dice que comenzó la moda del piercing del ombligo, como un accesorio de belleza femenina.

El piercing lingual fue practicado en la antigüedad por las tribus mayas y aztecas de Centro América y por las tribus Haida, Kwakiutul y Tlinglit de Norteamérica con el propósito de derramar sangre como ritual de agrado a los dioses. El piercing lingual es uno de los más populares actualmente por su atractivo sexual.

El piercing más común es el del lóbulo de la oreja. Antiguamente su propósito era el de prevenir la entrada de los demonios por estos orificios. En muchas sociedades ancestrales la perforación de la oreja era un ritual que indicaba la dependencia del niño hacia sus padres. Ha sido usado indistintamente por hombres y mujeres a través de la historia, como un accesorio que indicaba estatus y como una joya de belleza.


Los marinos y piratas acostumbraban a ponerse un aro en la oreja cada vez que cruzaban el Ecuador y los caballeros cruzados trajeron con ellos grandes pendientes de piedras preciosas de la corte de Saladino.

El “labret” es un tipo de piercing que implica la inserción de un plato u otro artefacto en los labios de manera que su forma se va ensanchando cada vez más. Este tipo de perforación (o expansión) es practicada todavía por tribus africanas, como los Dogon, los Mali, los Mursi o los Potok, para quienes dicha perforación posee un significado espiritual al imitar a sus dioses, o de estatus, poder, valentía y como ornamentos que identifican su tribu y que les protegerán contra malos espíritus. También es una práctica muy común en jóvenes solteras de algunas tribus africanas que comienzan a agrandar su labio en el momento en que se comprometen (agrandándolo progresivamente), hasta el momento de la boda. A mayor tamaño del plato, mayor será la dote que la familia del novio pagara a la familia de la novia.

Los aros del labio también son usados por algunos hombres de tribus amazónicas para demostrar su estatus, en donde los ancianos tienen perforaciones y expansiones que agrandan incrementan cada año.

Originalmente fueron los esquimales quienes emplearon los piercing de los labios ó "labrets", como expresión de su cultura,  practicada en jóvenes que pasaban de ser niños a adultos.

Escarificaciones 

La escarificación es la realización de cortes superficiales en la piel de manera controlada que dejarán una cicatriz permanente logrando así una modificación corporal que posee significado espiritual o estético.

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