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FEDERICO GRAVINA: EL ALMIRANTE ESPAÑOL BORRADO DE TRAFALGAR PARA OCULTAR LA INCOMPETENCIA BORBÓNICA

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En los libros de texto de medio mundo, la batalla de Trafalgar (1805) es una historia de un solo héroe: Horacio Nelson. Su muerte a bordo del Victory , su genio táctico, su sacrificio por Inglaterra. Al otro lado del Atlántico, en España, el nombre de Federico Gravina, el almirante que mandaba la flota española en aquel desastre, apenas aparece en unas líneas. Y cuando aparece, se le presenta como el comandante de una flota derrotada, un peón en el tablero de Napoleón, un hombre trágico que no pudo hacer nada para evitar el desastre. Pero la historia real es muy distinta. Los archivos navales españoles, digitalizados en los últimos años, y la labor de historiadores como Agustín Guimerá, José Cervera Pery o Juan Carlos Mejías Tavero, han reconstruido una figura mucho más compleja: la de un táctico brillante , un marino culto y valiente que se opuso a las órdenes suicidas del almirante francés Villeneuve , que intentó salvar a su flota de la aniquilación y que murió pocos meses después a...

FRAGONARD, EL QUERUBÍN DE LA PINTURA ERÓTICA

Fragonard cultivó todos los géneros pictóricos: desde el retrato y los temas históricos y mitológicos hasta los paisajes o las escenas familiares. 

Pero, sin duda, Fragonard destacará y será conocido, sobre todo, por la representación de escenas galantes.

El columpio
 El estilo galante

El pintor francés Jean-Honoré Fragonard (Grasse, 5 de abril de 1732 – París, 22 de agosto de 1806) fue uno de los artistas muy prolífico ya que llegó a producir más de 550 pinturas (además de dibujos y aguafuertes.

Su viaje a Italia habría de marcar su trayectoria artística, sobre todo la observación de los románticos jardines, as fuentes, los templos y las terrazas que llenarían posteriormente su obra. También influyó en él la suntuosidad de la obra de Tiepolo.

Cuando regresó a París aún no tenía decidido ni definido su estilo. En un principio se dedicó a la pintura religiosa, histórica y otros, pero pronto se cansó de esa temática.

El cerrojo
Pronto habría de decidirse por representar escenas de amor y placer (que había puesto de moda Boucher y del que había sido discípulo Fragonard), muy en boga y demandado en esos momentos en la corte de Luis XV, en la que se inspiró para sus escenas galantes, arte por el que finalmente sería conocido, añadiendo cierto tono picante y erótico (como en El columpio). En sus lienzos habrá de destacar también el trazo ligero y los bellos colores.

Su estilo es marcadamente rococó, exuberante y voluptuoso por lo que fue conocido como el “querubín de la pintura erótica”.

La aristocracia y la alta burguesía (como los banqueros) fueron los que más solicitaron estas obras de Fragonard con las que decorar sus palacios,

No obstante, tras su matrimonio, Fragonard, adoptó una línea más moralizante, interesándose por las atmósferas bucólicas y pastoriles.

La Revolución Francesa significó el final del antiguo régimen, y por tanto, de los mecenas de Fragonard, cercano a los máximos representantes del mismo. A partir de entonces, los enemigos del “estilo amable” habrán de desprestigiar este tipo de obras para retornar a las de temática histórica y los grandes formatos, lo que llevó a Fragonard a la pobreza.

El beso robado
Dejó París en 1793 y volvió a principio del siglo XIX falleciendo años después en el más absoluto de los olvidos.

Durante más de medio siglo fue completamente ignorado. Posteriormente su redescubrimiento le supuso su confirmación entre los maestros de la pintura.

De los 74 años que vivió Fragonard, apenas unos veinte años, de 1764 a 1785 tuvo éxito. Su obra plantea numerosos problemas pues raramente las firma, pocas están fechadas y documentadas y la gran aceptación que tuvieron sus temas produjo una enorme cantidad de copias e imitaciones (él mismo repitió sus composiciones).

Obras destacadas

Fragonard va a plasmar en sus lienzos escenas de amor que se desarrollan sin caer en la vulgaridad, en ellas impera la insinuación dentro de los límites de una refinada elegancia. Sus fiestas “galantes” se alejan de la teatralidad y el misterio de otros autores que le precedieron y se convierten en escenas campestres e idílicas. El colorido de sus obras es claro y luminoso y despliega con alegría la gama de amarillos, dorados y rosas.

Las bañistas
Las obras más destacadas de su “estilo galante” incluyen El Columpio” (Londres, Wallace Collection), El cerrojo, El beso robado o Las bañistas.

Madame du Barry, una de las amantes del rey, habría de encargar a Fragonard la realización de cuatro grandes paneles para decorar su residencia de Louveciennes (La escalada, La persecución, La declaración de amor y Enamorado coronado de flores),

Sin embargo, la favorita del rey rechaza las obras que pasaron a decorar el salón de la casa de Fragonard en su pueblo natal y hoy enriquecen la Colección Frick de Nueva York.
  

Algunos especialistas mencionan que en sus cuerpos femeninos se advertía una referencia a Rubens, pero con el brillo de Boucher, enriquecido por el sensualismo veneciano. Pero Fragonard elevará el género "galante” a la categoría de obra maestra.

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