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MURILLO Y LA POBREZA INFANTIL EN EL SIGLO DE ORO

El éxito de la pintura de género de Murillo fue mayor fuera que dentro de España, lo que hizo que estas pinturas salieran del país después de la muerte de pintor.

En la amplia producción de Murillo se recogen también alrededor de 25 cuadros de género, con motivos principalmente, aunque no exclusivamente, infantiles.

Niño espulgándose
Murillo pintor de género

En España no hubo una importante escuela de pintura de género como en el norte de Europa y sólo hubo alguna tendencia en la composición de estos temas.

Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682) se dedicó casi con exclusividad a plasmar escenas de tipo religioso, pues la clientela, tanto clérigos como laicos, así lo demandaban, pero también fue una de esas escasas excepciones de  pintor del tema de género.

Murillo se sintió implicado y fue partícipe de la preocupación por la pobreza que respondían a la situación de un país en depresión y crisis de la que la populosa Sevilla, venida a menos por el traslado del puerto de las Indias a Cádiz, era una buena muestra. Mendigos, reales y falsos, pícaros y tullidos poblaban las calles de la ciudad en la que Murillo había nacido y vivía. 

Abuela despiojando a su nieto
Se dice que Murillo pudiera haber recibido del pintor danés Eberhard Keil, llegado y de los bamboccianti holandeses la influencia para su pintura de género, pero la elección de sus asuntos, puramente anecdóticos y reflejados con espontánea alegría, le aleja de ellos creando una pintura de género sin precedentes con un espíritu naturalista.

Niños jugando a los dados
Los cuadros de género de Murillo tuvieron más éxito fuera que dentro de España, lo que induce a pensar que fueron pintados por encargo de algunos de los comerciantes flamencos asentados en Sevilla y con destino al mercado nórdico (algunos de estos cuadros ya se mencionan en los inventarios de la colección real bávara de los siglos XVII y XVIII adquiridos por Maximiliano de Baviera).

Niños pícaros y mendigos

Desde los comienzos de su producción Murillo se sintió atraído por las escenas donde intervienen niños, tanto en sus pinturas de asunto religioso, a la hora de representar figuras divinas, como el “Niño Jesús” o “San Juanito”, como de género con personajes absolutamente reales. Por ello, Murillo se convertirá en uno de los principales pintores infantiles del Barroco.   

Dos niños comiendo melón y uvas
En sus pinturas de género con niños los que los picaruelos. golfillos o simplemente niños abandonados serán los protagonistas y el motivo del cuadro.

Tres muchachos
Pero la soledad y el aire melancólico con que Murillo retrató al “Niño espulgándose” (Museo del Louvre) que por su técnica y el tratamiento de la luz los expertos lo sitúan realizado hacia 1650 o algo antes (está considerada como la primera obra de carácter costumbrista de las realizadas por Murillo), desaparecerá en las obras posteriores, con fechas que van de 1665 a 1675 donde aunque sus protagonistas son habitualmente niños mendigos o de familias humildes, pobremente vestidos e incluso harapientos, sus figuras transmiten siempre optimismo pues lo que atrae al pintor es el espíritu infantil siempre dispuesto al juego, por lo que buscará siempre ese momento feliz.


Esa alegría infantil, y por tanto el cambio de actitud de Murillo, es la protagonista absoluta y puede apreciarse en lienzos como “Abuela despiojando a su nieto” (como contrapunto a la soledad del “Niño espulgándose”), conservado en la pinacoteca de Munich o “Niño riendo asomado a la ventana” (National Gallerry de Londres).

Niño asomado a la ventana
El pícaro pasó también por los pinceles de Murillo surgiendo así “El joven mendigo” (Museo del Louvre), “Dos niños comiendo melón y uvas” (Pinacoteca Antigua de Munich), “Invitación al juego de pelota a pala” (National Gallery de Londres) o «La vieja y el muchacho» (Colección del Duque de Wellington, Londres)..


Invitación al juego de pelota a pala

Pero Murillo también diferencia entre el pícaro y los niños abandonados, que vagabundeaban por las ciudades españolas. y que tenían que ingeniárselas como podían para poder vivir sin recursos y sin nadie que les ayudara. Estos nos han llegado a través de los cuadros conocidos como «Dos niños comiendo pastel», «Niños jugando a los dados» (los dos en la Antigua Pinacoteca de Munich) o «Dos niños campesinos» (The Governors of Dulwich Picture Gallery de Londres).

Los expertos coinciden en señalar que el marcado acento naturalista que reflejan las escenas de estas obras tienen como fuentes a Zurbarán y a Caravaggio y que la pincelada gruesa y pastosa empleada por Murillo es característica de esta primera etapa, dejando paso en obras posteriores a una mayor vaporosidad y transparencia (gracias a su contacto con la pintura veneciana). Además, los detalles de estas obras están captados a la perfección por lo que dan una clara sensación de realidad.










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