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DOSTOYEVSKI Y SU TRAUMÁTICA DEPORTACIÓN A SIBERIA

Dostoyevski es considerado uno de los grandes escritores de la literatura universal que, junto con Tolstoy y Chéjov, se convertiría en uno de los grandes cronistas de la sociedad rusa a través de sus novelas.

Es esencialmente un escritor de mitos que en sus obras explora la psicología humana en el contexto político, social y espiritual de la sociedad, por lo que ha sido considerado el mejor conocedor del alma humana de todos los tiempos.

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 Sus comienzos literarios

Fiódor Mijáilovich Dostoyevski (1821 -  1881) no siempre se dedicó a la literatura. Por decisión de su padre, se formó en la Escuela de Ingenieros Militares de San Petersburgo.

Dostoyevski terminó sus estudios de Ingeniería en 1843 y, después de adquirir el grado militar de subteniente, se incorporó a la Dirección General de Ingenieros en San Petersburgo.

Pero tras la muerte de su padre, y su traducción de Eugenia Grandet de Balzac para saldar una deuda de 300 rublos con un usurero, que despertó su vocación, empieza a hacer incursiones en la literatura. En el año 1845 dejó el ejército y empezó a escribir.

La primera obra de cuya publicación se tiene constancia fue Pobres gentes, publicada a comienzos de 1846 en formato epistolar, que recibió una buena respuesta por parte del público y la crítica. Le seguirían en los siguientes tres años otros escritos, todos ellos centrados en la situación de los pobres y desheredados, en las humillaciones de las que eran objeto y sus reacciones ante ellas.


Condena en Siberia

En esa época en San Petersburgo, Dovstoyevski se acerca a grupos como el Círculo Petrashevski, un grupo de discusión literaria formado por intelectuales progresistas. Aunque no tenían un punto de vista uniforme en temas políticos, la mayoría de ellos se oponían a la autocracia zarista y al sistema de servidumbre.

Pero después de la revuelta decembrista en 1825 y las revoluciones de 1848 en Europa, el zar Nicolás I se mostraba reacio a cualquier tipo de organización clandestina que pudiera poner en peligro su autocracia.

De esta forma, Dostoyevski, y algunos miembros más del Círculo Petrashevski, fue arrestado y encarcelado el 23 de abril de 1849 por formar parte d este grupo bajo el cargo de conspirar contra el zar Nicolás I.

El 16 de noviembre, Dostoyevski y sus correligionarios fueron llevados a la fortaleza de San Pedro y San Pablo y condenados a muerte por participar en actividades consideradas antigubernamentales.

El 22 de diciembre, los prisioneros fueron llevados al patio para su fusilamiento simulado. En el último minuto, su pena fue conmutada por cinco años de trabajos forzados en Omsk, Siberia.

De los sufrimientos que vivió y padeció en este destierro («silenciado dentro de un ataúd»), durante el cual sus ataques epilépticos fueron en aumento, daría cuenta a su hermano años más tarde describiendo el cuartel donde estuvo: En verano, encierro intolerable; en invierno, frío insoportable. Todos los pisos estaban podridos. La suciedad de los pavimentos tenía una pulgada de grosor; uno podía resbalar y caer... Nos apilaban como anillos de un barril... Ni siquiera había lugar para dar la vuelta. Era imposible no comportarse como cerdos, desde el amanecer hasta el atardecer. Pulgas, piojos, y escarabajos por celemín”.


La segunda parte de su condena, al ser liberado en 1854, consistía en reincorporarse al ejército pero como soldado raso.  Durante los siguientes cinco formó parte del Séptimo Batallón de línea acuartelado en la fortaleza de Semipalátinsk en Kazajistán.

En 1857 el zar Alejandro II decretó una amnistía que benefició a Dostoyevski, quien recuperó su título nobiliario y obtuvo permiso para continuar publicando sus obras.

Un giro en sus ideas

La experiencia en Siberia y Kazajistán lo alteró profundamente. No modificó de opinión respecto a que la sociedad rusa necesitaba cambiar radicalmente. Siguió creyendo que la institución de la servidumbre era profundamente inmoral, y hasta el final de sus días detestó a la aristocracia. Pero su experiencia de haber estado al borde de la muerte, como lo consideraba, le dio una nueva perspectiva respecto al tiempo y la historia.

A partir de entonces, Dostoyevski se convirtió al cristianismo, criticó el nihilismo y al movimiento socialista que lo había atraído en su juventud.  

En sus obras de este periodo (“Los endemoniados”, “Los hermanos Karamázov”) se centraría en criticar las ideas socialistas y a quienes las pregonaban por no conocer al pueblo ruso y la imposibilidad de trasladar un sistema de ideas de origen europeo a la Rusia de entonces.

Dostoievski fue acercándose progresivamente a una postura eslavófila moderada y al papel integrador y salvador de la religiosidad rusa, que no implicaba desprecio alguno por la influencia europea, que Dostoyevski reconocía gratamente.

Más tarde abrazó algunos principios conservadores de Konstantín Pobedonóstsev y del Póchvennichestvo.

De esta forma, Dostoyevski como cristiano, rechazaba el ateísmo socialista, como tradicionalista, la destrucción de las instituciones y, como pacifista, cualquier método violento de cambio social, tanto progresista como reaccionario.

A pesar de esto, dio claras muestras de simpatía por las reformas sociales producidas durante el reinado de Alejandro II, en particular por la que implicó la abolición de la servidumbre en el campo, dictada en 1861.

Lo que Dostoyevsky quiso pues destacar, sobre todo en su novela “Los endemoniados”, fue, según los especialistas, la tendencia a pensar que las ideas son de alguna manera más reales que los mismos seres humanos, pero que estas pueden ser trampas mortales al extrapolarlas de un lugar a otro o de una sociedad a otra.


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