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GRAN TERREMOTO DE LISBOA: EL AÑO QUE LA TIERRA Y LA RAZÓN TEMBLARON EN EUROPA

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El 1 de noviembre de 1755, mientras Lisboa amanecía bajo un cielo despejado y sus fieles llenaban las iglesias para celebrar el Día de Todos los Santos, la tierra comenzó a rugir. En menos de diez minutos, tres sacudidas sucesivas, la última de ellas de una violencia inusitada, redujeron a escombros la cuarta ciudad más grande de Europa  . Pero lo que siguió fue aún más aterrador: las aguas del Tajo se retiraron dejando al descubierto el fondo del río para, instantes después, volver en forma de un muro de hasta veinte metros de altura que barrió los muelles atestados de supervivientes  . Y cuando parecía que nada peor podía ocurrir, las velas de las iglesias derribadas incendiaron la ciudad en una hoguera que ardió durante cinco días  . El  Gran Terremoto de Lisboa  no fue solo el desastre natural más devastador de la historia europea moderna. Fue una  onda sísmica que sacudió los cimientos mismos del pensamiento occidental . En sus 40.000 a 50.000 víctimas...

JOSÉ BENLLIURE: UN REFERENTE DE LA PINTURA COSTUMBRISTA VALENCIANA

Cultivó el retrato, la pintura de género y la religiosa, y una combinación de estas dos últimas, pero con un estilo muy personal.

Su producción de las tradiciones valencianas son hoy un valioso testimonio de la Valencia de la época y sus tipos característicos.



Monaquillos




Un talento precoz

José Benlliure Gil  (1855-1937) nació en Valencia en el seno de una familia de amplia tradición artística (su hermano Mariano fue escultor y su otro hermano, Juan Antonio, también se dedicó a la pintura).

El descanso en la marcha
Comenzó sus estudios artísticos a los doce años de edad en la Escuela de San Carlos, donde tuvo como maestro a Francisco Martínez Marqués.









Tras pasar una temporada en Madrid, y ante sus muestras de talento (consiguió la tercera medalla en la Exposición Nacional de 1876, la primera en 1877 y otra tercera en 1878), le ofrecieron en 1879 trasladarse a la Academia Española de Bellas Artes de Roma.










En Roma se contagió, como otros tanto pintores españoles afincados en Italia, de la fiebre artística protagonizada por los Macchiaioli.

Los “macchiaioli” fue movimiento pictórico que tuvo su germen en Florencia en la segunda mitad del siglo XIX y que aglutinaba a un grupo de jóvenes pintores que abogaba por una renovación antiacadémica de la pintura italiana. Los “macchiaioli” se oponían al Romanticismo y al Academicismo.

El carnaval de Roma






En esta época sus obras son de carácter costumbrista, de pequeñas dimensiones y con pincelada enérgica, abocetada en ciertos puntos y preciosista y minuciosa en otros. Representa, como los “macchiaioli” sucesos de lo cotidiano, lo social, costumbres populares que poco tenían que ver con la pintura academicista e histórica.






Palique y trago




En el año 1888 viajó a Argelia y después en 1897 a Marruecos, viajes que le inspiraran obras de contenido costumbrista de dichos países.

Perteneció a la Academia de San Fernando (Madrid), San Lucas (Roma), San Carlos (Valencia), Brera (Milán) y Munich y entre 1903 y 1913 fue director de la de Bellas Artes de España en Roma.





Autorretrato




Obras

Benlliure, dentro de la obra de género, plasmó los más diversos asuntos. Desde las de escenas militares, desprovistas en la mayoría de los casos del carácter heroico o moralizante característico, como por ejemplo El descanso en la marcha (Museo del Prado), hasta las escenas de la vida cotidiana especialmente valenciana. Estas últimas representan en la actualidad un valioso testimonio de la valencia de ayer. En sus lienzos aparecen tipos populares como "El Tío Andreu de Rocafort" o "El Tío José de Villar del Arzobispo", entre otros tantos personajes y escenas características.





El tío Andreu de Rocafort
Más tarde, aconsejado por el pintor italiano Domenico Morelli, realizó obras de temática religiosa de mayor calado. Un ejemplo de ello es su San Vicente Ferrer predicando sobre el juicio final o Cardenal romano.

Dentro de su pintura religiosa existe una parte de clara evocación fantástica y simbolista, reflejada en La barca de Caronte.

Combinando lo costumbrista con lo religioso también desarrolló obras como Oyendo misa, Misa en la Ermita, Monaguillos o El mes de María en Valencia (Pinacoteca Nueva de Munich).

Con el paso de los años las escenas pintorescas características del costumbrismo español cayeron en desuso. El público empezó a demandar cercanía y ver reflejado en los lienzos sus gentes y sus costumbres más sencillas, el día a día de la realidad cotidiana. Un buen ejemplo de esto es la representación que realiza en Palique y trago. En ella Benlliure consigue, sin estridencias decorativas ni concesiones formales, transmitir la verdadera esencia de la huerta valenciana y que el pueblo se identifique con ella.

En total su producción asciende a 66 cuadros.

Se distinguió asimismo como ilustrador de ediciones monumentales como la del Poverello de Asís de Antonio Torró Sansalvador y La barraca de Vicente Blasco Ibáñez.


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