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EL SANTÍSIMA TRINIDAD: LA VERDADERA HISTORIA DEL GIGANTE DE LOS MARES QUE LA ARMADA ESPAÑOLA PERDIÓ

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El 21 de octubre de 1805, a las 13:30 horas, el HMS  Victory  del Almirante Horatio Nelson rompió la línea de batalla franco-española frente al cabo Trafalgar. En el centro de la formación, un coloso dominaba el horizonte: el  Santísima Trinidad , apodado "El Escorial de los Mares". Con sus cuatro puentes y sus 140 cañones, era el buque de guerra más grande y poderoso del mundo, el símbolo absoluto del poder naval español. Sin embargo, solo horas después, este orgullo de la corona yacía destrozado, capturado y, finalmente, hundido por una tormenta, arrastrando consigo a cientos de hombres y el mito de la invencibilidad de una Armada que ya era sombra de la de antaño. La narrativa histórica tradicional nos presenta Trafalgar como una derrota heroica frente a una Royal Navy tácticamente superior. Un relato de honor y balas de cañón donde España luchó con bravura pero fue superada. Sin embargo, una investigación más profunda revela una historia de soberbia institucional, err...

THEODOOR ROMBOUTS: UN CARAVAGGISTA FLAMENCO CONVENCIDO

Este pintor del barroco flamenco realizó pintura histórica y religiosa, pero se especializó en las de género cuyos protagonistas eran, en su mayoría, músicos y jugadores de cartas.

Su producción giró entorno al Naturlismo Tenebrista siendo uno de los miembros destacados de caravaggismo de Utrecht.


Rombouts y su época

Theodoor (o Theodore) Rombouts (1597-1637) Théodore Rombouts nació en Amberes, ciudad donde se formó artísticamente, a partir de 1608, en el taller de Abraham Janssen, un pintor dedicado a escenas de género y religión y quien pudo ser el que influyera en Rombouts en el gusto por el caravagismo. 
Los jugadores de cartas

Viajó a Italia en 1616 y quizás pasase por Florencia pues se sabe que trabajó, entre otros, para Cosme II de Médicis, gran duque de Toscana. Pero terminó instalándose en 1620 en Roma, cerca de la colonia flamenca de la ciudad, donde quedó deslumbrado por el Naturalismo Tenecrista y se convirtió en un destacado caravaggista influido por Barlonomeo Manfredi, seguidor de Caravaggio, quien solía retratar escenas de la vida cotidiana. Todo ello, marcarían definitivamente su estilo.
Pero aún hubo otra influencia importante en su pintura. Cuando volvió a Amberes, en 1625,  ingresó en el Gremio de San Lucas como maestro independiente.



Se dedicó entonces a realizar pintura de género para el mercado libre, en un estilo de fuertes contrastes de luz, con figuras de gran expresividad, vigorosas y monumentales, de gestos naturales, que le convirtieron en el principal caravaggista flamenco de su momento.

Pero con el tiempo, debido al decreciente interés por el caravaggismo a partir de la década de 1630, y que el omnipresente Rubens (con el que colaboró en la realización de algunas arquitecturas efímeras) dominaba el panorama artístico, Rombouts decidió cambiar radicalmente el rumbo de sus pinturas que se llenaron de color y luz mediante una paleta más ligera y abandonando los fuertes contrastes con lo que dinamizó sus sombrías composiciones.

Se conservan muy pocas obras de este pintor flamenco y casi todas ellas corresponden a su etapa final, pero donde se puede apreciar su evolución del más puro estilo caravaggista (El sacamuelas y Los jugadores de cartas que pueden verse en el Museo del Prado).


En los últimos años de su vida (muere joven, con 40 años) se le reconoce como un respetado miembro de la guilda o gremio de San Lucas de su ciudad natal, del que fue decano entre 1628 y 1630,

Sus obras denotan una gran consecución del espacio a través de las composiciones en dia­gonales y la inclusión de figuras en repoussoir, que evitan un excesivo sentido plano y horizontal. Particularmente singulares son sus cuadros apaisados con escenas de género,

También realizó pinturas religiosas de considerable calidad como la Negación de san Pedro.



El sacamuelas

Los caravaggistas de Utrecht

Tras el viaje de rigor a Italia y la estancia de estudio en Roma, un grupo de jóvenes pintores holandeses que habían experimentado las novedades del claroscuro, por medio de la revisión de Manfredi, vuelven a su país de origen, entre 1620 y 1630, como fervientes defensores del naturalismo caravaggiesco enfrentándolo al análisis de la realidad y la búsqueda de nuevos esquemas compositivos.

Así, lograron imponer en Utrecht el claroscuro dramático y el realismo laico de Caravaggio, ayudando a infundir en los artistas holandeses un talante anímico más sentido y dramático e incitando sus capacidades hacia una pintura de valores óptico-cromáticos.

La negación de San Pedro
Estos artistas defendían la presencia en sus obras de tipos populares marcadamente realistas en los cuadros de historia o de género, que se fascinaba por los efectos lumínicos y los valores tonales,

Abarcan, además de los asuntos religiosos, lo cotidiano, doméstico y concreto, escenas callejeras, de taberna -algunas casi picarescas-, musicales y retratos de unos modelos de desconcertante veracidad, simples pero no vulgares, que nada tienen que ver con la iconografía del maestro italiano.

Autores flamencos del caravaggismo de esta época, además de Rombouts, están Hendrick Terbrugghen, Honthorst, De La Tour, Serodine, Van Baburen, Hals, Rembrandant o Vermeer, entre otros, que supieron adaptar esta técnica a su propios estilos.




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