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AMARO PARGO: UN PIRATA FIERO, PERO GENEROSO

Temido, querido y admirado, Amaro Pargo ha pasado a la historia como un corsario rico, religioso y benefactor.

Hay muchas leyendas vinculadas a su vida y aventuras y en su época su fama se equiparaba a la de Barbanegra o Drake.

Amaro Pargo
De comerciante burgués a corsario y noble

Amaro Rodríguez-Felipe y Tejera Machado, popularmente conocido como Amaro Pargo nació en San Cristóbal de La Laguna (Tenerife) el 3 de mayo de 1678 en el seno de una familia acomodada de la burguesía agraria canaria.

Durante el siglo XVIII, los grandes imperios europeos de la época como España, Gran Bretaña, Francia, Holanda y Portugal pugnan por el comercio y la colonización de nuevas tierras en el continente americano. Ello va a dar lugar a la práctica del saqueo organizado o bandolerismo marítimo, o lo que más tarde daría en llamarse la “Edad de oro de la piratería”. En España además todo ello está aderezado con diversos conflictos bélicos especialmente con Gran Bretaña y Francia.



El tráfico comercial, o carrera de Indias, con las colonias atlánticas era una práctica habitual de los comerciantes españoles que querían emprender allí negocios. En ocasiones, a muchos de ellos se les otorgaba la “patente de corso” real para poderse defender en alta mar de los ataques piratas y a su vez poder saquear a los barcos enemigos si se les ponían a tiro, lo cual a su vez también motivó el comercio de compra-venta de los buques apresados durante los conflictos.

Con este panorama creció y vivió Amaro Pargo en su ciudad. Desde muy joven fue dueño y capitán de diversos navios para realizar viajes comerciales a las colonias. Con ellos consiguió una gran fortuna cuyos beneficios revirtió en las tierras de las que era propietario en Tenerife, dedicadas principalmente al cultivo de la vid de malvasia y de vidueño, cuya producción, principalmente de vidueño, se enviaba a América. Además, Amaro Pargo llegó a participar en intervenciones corsarias a las flotas de otros países europeos, apresando buques y destinando algunos a su venta.



Sor María Jesús
Amaro Rodríguez Felipe formó parte de la Compañía de Honduras que era una empresa de modernización comercial en relación con los tratos y servicios de España en sus posesiones americanas.

Pargo solicitó y obtuvo el reconocimiento de la hidalguía de su familia mediante auto de amparo el 25 de enero de 1725. Posteriormente, el9 de enero de 1727, conseguiría certificación de nobleza y armas por e rey Felipe V.



Entre sus actividades comerciales estaba la de “negrero”, es decir, que vendío y comerciaba con esclavos que se utilizaban para las plantaciones en América o algunos ingenios azucareros de las Islas Canarias.


También f
ue perseguido por la justicia, pero siempre se escapo bien. En cierta ocasión fue detenido por parte de los oficiales de la Casa de Contratación de Cádiz, al impedir que revisaran su navío “El Blandon”.

Nunca se casó ni tuvo hijos oficiales, pero parece ser que si tuvo un hijo natural (Manuel de la Trinidad Amaro) con una mujer cubana de nombre Mª del Valdespino con la cual vivió durante algún tiempo como amante en La Habana, pero sin palabra de casamiento. Tiempo después Pargo regresó a Tenerife y ya nunca más volvió a Cuba, aunque parece que mandaba a la mujer artículos para mantener al pequeño. La relación se terminó cuando escribió a la madre pidiéndole que le enviara al niño para vivir con él. Al negarse, Pargo interrumpió todo contacto y cuando murió se negó a reconocer a su hijo.

Sepulcro de Pargo
Benefactor y devoto religioso

Dicen las crónicas que, además de valiente, era un hombre generoso y de buen corazón, por eso, después de entregar la mayor parte de su vida al mar y los negocios, donde obtuvo grandes beneficios, se dedicó a las obras de caridad. Realizó diversas donaciones con el objetivo de mejorar la vida de los más pobres de Tenerife, especialmente para la mejora de las condiciones de vida de los presos de la cárcel de San Cristóbal de La Laguna.

Fue un ferviente católico, estaba vinculado a una gran cantidad de fundaciones, dotaciones, instituciones y fundos en beneficio del estamento religioso. Entre sus contribuciones destacan la financiación de las mejoras de varias iglesias y conventos como el de Santa Catalina de Siena en el que estaban sus tres hermanas y una sobrina. Sintió una profunda admiración y devoción por una monja de dicho convento llamada María Jesús de León y Delgado, llegando incluso a financiar su funeral y sepulcro. Aunque la leyenda de Pargo habla de enamoramiento de la monja, parece ser que nada de eso tiene visos de realidad.

Testamento, riquezas y sepulcro

Tras muchas y arriesgadas aventuras comerciales y marítimas, Amaro Pargo obtuvo una inmensa fortuna. En su testamento se contabilizan más de 900 fanegas de tierras, tanto de secano como de regadío repartidas por Tenerife (quince heredades de viña y trigo y tributos monetarios), unas sesenta casas, bienes muebles y elevadas cantidades de dinero y valiosas joyas. Aunque una parte de esta fortuna corresponde a la herencia de sus padres y a la adjudicación de tierras por pleitos judiciales, la gran mayoría de ellas fueron compradas por Amaro Pargo a partir de 1714. Al no tener descendencia legítima, legó su patrimonio a sus parientes cercanos y gente de su confianza, sobre todo a dos sobrinos.vinculando las propiedades con diversas instituciones.

Amaro Pargo murió el 14 de octubre de 1747 en su ciudad natal, siendo enterrado en el sepulcro con sus padres en el convento de Santo Domingo de Guzmán. En la lápida de mármol está grabado el escudo de su familia y una calavera en su rótula. Esta calavera, contrariamente a lo que siempre se ha pensado, no es un símbolo pirata sino algo dispuesto por los edictos de entonces para evitar que la lápida fuera pisada por los fieles. Curiosamente, Pargo tuvo un esclavo que moriría meses después que él y que en su testamento disponía no sólo que por parte de sus herederos nunca le faltara comida, vestimenta ni atención cuando estuviera enfermo, sino también que fuera enterrado en su sepultura, es decir, en la de la familia Rodríguez Felipe.

Francis Drake

  
La leyenda del corsario

Existen muchas leyendas populares sobre Amaro Pargo. Una de ellas es la relativa a un supuesto tesoro que este podría haber enterrado en algún lugar de la isla de Tenerife. Por tal motivo, la casa natal de Pargo ha padecido constantes saqueos para encontrar el supuesto tesoro escondido.

Otra leyenda es la que ha querido ver un significado más mundano y romántico a la amistad que unió al corsario y a la religiosa del convento de Siena, lo que dista mucho de la realidad al tratarse de una devoción sincera hacia una figura religiosa.

 En el ámbito literario hay diversos libros, novelas, artículos y documentales que relatan de forma más o menos fiel o ficticiamente la figura de Pargo.

 Tal era su leyenda que en 2013se realizó la exhumación de sus restos por un equipo de antropólogos, arqueólogos y forenses de la Universidad Autónoma de Madrid con la finalidad de estudiar la figura de Amaro Pargo, incluyendo pruebas de ADN y la recración de su rostro. La exhumación fue financiada por la empresa francesa de videojuegos Ubisoft con el objeto de documentar e investigar la figura de Pargo como corsario para la cuarta entrega de la saga con el título de Assasin´s Creed IV: Black Flag.

Sin embargo, los historiadores si están de acuerdo en que la fama y popularidad que llegó a alcanzar en su época le situaron al mismo nivel que Barbanegra o el mismísimo Francis Drake, pero también de que Amaro Pargo es sinónimo de leyenda.



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