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ARTE DEGENERADO: LA EXPOSICIÓN DE HITLER PARA RIDICULIZAR A LAS VANGUARDIAS

Las obras que se incluían en la Exposición de Arte Degenerado eran abstractas o expresionistas, pero también, en algunos casos, si el trabajo de un artista judío.

Algunas de las obras y artistas presentados en la exposición son hoy indiscutibles dentro del arte de vanguardia.

Poster anunciador de la exposición

Obras malditas

En julio de 1937, el Partido Nazi inauguró dos exposiciones de arte en Múnich. La Gran Exposición de Arte Alemán fue diseñada para mostrar obras que contaban con la aprobación de Hitler: desnudos de rubias esculturales junto con soldados y paisajes idealizados. La segunda exposición, en la misma calle, mostraba la otra cara del arte alemán: moderna, abstracta, no figurativa o, como los nazis la calificaban, "degenerada". 

La Exhibición de Arte Degenerado incluía unas 600 obras de algunos de los grandes artistas de la época, alemanes o no, y que hoy son de indiscutible reconocimiento internacional de las Vanguardias como Marc Chagall, Paul Klee, Wassily Kandinsky, Oskar Kokoschka, Max Beckmann, Emil Nolde, Georg Grosz, Otto Dix, Ernest Ludwing Kirchner y Max Ernst entre otros. Y aunque los nazis alegaban que el arte degenerado era el producto de judíos y bolcheviques, sólo seis de los 112 artistas expuestos eran judíos.

 El catálogo de esta exposición explicaba que el objetivo era "revelar las metas y las intenciones detrás de este movimiento filosófico, político, racial y moral, y las fuerzas motrices de la corrupción que les motivaban". 

La exposición se presentó con la intención deliberada de provocar una reacción negativa en la opinión pública. Así, por ejemplo, colgaron los cuadros torcidos, apelotonados o pegados simplemente a la pared para dar el efecto de que eran cosas sin valor. Además, añadieron grafiti al lado insultando las obras y a los artistas.

Obra de Berckrmann en la exposición

Las obras se exhibición en diferentes salas por categorías: obras blasfemas, de artistas judios o comunistas, las que ofendían el honor de las alemanas, las que criticaban a los soldados nazis, e incluso una que mostraba sólo pinturas abstactas llamada “la sala de la locura”.

 El propósito de la muestra no era sólo burlarse del arte moderno sino alentar a los visitantes a verlo como una forma de conspiración malévola contra los alemanes.

 La Exhibición de Arte Degenerado atrajo más de un millón de visitantes, tres veces más que la oficial Gran Exhibición de Arte Alemán, bien por el morbo que despertó o bien porque algunos visitantes se dieron cuenta que sería su última oportunidad de ver este tipo de arte. Después fue llevada de gira por toda Alemania y Austria, donde fue vista por otro millón de personas.

Hitler odiaba el modernismo

Para Hitler y los nazis el arte puro era aquel que representaba lo heroico, la exaltación de los valores de “sangre y tierra”, “pureza racial”, belleza, militarismo y obediencia, a través de los cánones de belleza clásica. Sin embargo, los modelos modernos, al desviarse de de la norma clásica, y por tanto del “arte puro” que producían los artistas "puros", estos, los artistas modernos, "inferiores o degenerados", producían "obras degeneradas". Esto era aplicable tanto a pintura, escultura, música, etc.


            Ernest Ludwing Kirchner


 Hitler un pintor frustrado antes de convertirse en político, pero las pinturas realistas de edificios y paisajes que a él le gustaban no encajaban en un momento de búsqueda y hallazgo de nuevas formas y modelos que dieron lugar a los estilos abstractos y modernos.

 La Exhibición de Arte Degenerado fue el momento en el que Hitler se vengó del arte que le rechazó. Un poco antes de la exhibición Hitler incluso había pronunciado un discurso sobre el tema diciendo que "las obras de arte que no pueden ser entendidas por sí solas, sino que necesitaban de un libro con instrucciones pretenciosas para justificar su existencia, nunca más le llegarán al pueblo alemán".

 ¿Desprecio o fascinación?

Más tarde, los nazis quemaron algunas de las obras de la exposición del Arte Degenerado. Para muchos de los artistas expuestos este fue sólo el principio de los muy difíciles tiempos que estaban por venir. 

El arte tildado de "degenerado" fue prohibido en territorio alemán, esto incluía ser despedido de la docencia, prohibición de exhibir o vender su arte, y, en algunos casos, hasta el prohibirles realizar sus obras de arte. Unas 20.000 obras de 140 artistas fueron retiradas de más de 100 museos y galerías en todo el país.

Aprovechando toda esta situación los nazis vendieron la mayor de estas obras de arte de la exposición de Arte Degenerado en el mercado internacional de arte. De las 1.004 pinturas y 3.825 grabados de los que no pudieron desprenderse fueron quemados en 1939. Sin embargo, no todo se perdió.


Obra de Oskar Kokoschka
A finales de 2013 aparecieron en Münich alrededor de 1.400 obras de los mejores artistas modernistas (Matisse, Picasso, Chagall, Tolouse – Lautrec, Marc, Nolde, Spitzweg, Renoir, Macke, Courbet, Beckmann, Liebermann, Dix… ) que habían permanecido polvorientas y escondidas a los ojos del mundo durante siete décadas. Estas eran piezas maestras que el hijo de un nazi experto en arte heredó de su padre y ocultó toda su vida en su angosto apartamento. Se calculó que el valor de su botín ascendía a 1.340 millones de dólares. Vendía algunos de sus cuadros en subastas pero ponía extremo cuidado de que fueran obras que no levantaran los titulares de la prensa.

El hallazgo levanta interesantes cuestiones sobre el paradero del arte que se creyó perdido tras la Segunda Guerra Mundial robado a los judios y otras obras  fueron las protagonistas de la "Exposición de Arte Degenerado" que el Tercer Reich organizó en Múnich en julio de 1937.

Según los expertos, este hallazgo asegura que detrás de ese desprecio por el Arte Degenerado en la época hubo en realidad una profunda fascinación por estas obras supuestamente malditas.

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