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ARGENTINA Y EL REFUGIO NAZI: CUANDO EL PAN Y LA CARNE COMPRARON EL SILENCIO DEL MUNDO

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En mayo de 1945, mientras Europa ardía y los Aliados descubrían el horror de los campos de concentración, un hombre llamado  Adolf Eichmann  —el arquitecto de la "solución final"— desaparecía. No fue un fugitivo solitario ni un caso aislado. En los años siguientes,  más de 10.000 criminales nazis y colaboracionistas  cruzaron el Atlántico y encontraron refugio en Argentina . La narrativa oficial durante décadas ha sido la de un "exilio accidental": fugitivos desesperados que, aprovechando la confusión de la posguerra, escaparon hacia una tierra lejana que les ofrecía hospitalidad. Pero esa versión es, como mínimo, incompleta. Capítulo I: Argentina, la "Tierra Prometida" del Tercer Reich Para entender por qué Argentina se convirtió en el principal destino de los fugitivos nazis, hay que retroceder al período anterior a la guerra. La relación entre Buenos Aires y Berlín no era casual. Argentina había mantenido una  neutralidad cercana al Eje  durante la mayo...

OLIMPIADA POPULAR DE BARCELONA DE 1936: UN RETO A HITLER

La Olimpiada Popular fue organizada por el Gobierno de la II República Española como protesta al fascismo y a la Alemania nazi de Hitler.

Iban a participar más atletas que en las oficiales de Berlín de ese mismo año, pero nunca se llegó a celebrar porque el día antes de su comienzo, el 18 de julio de 1936, se produjo el golpe de Estado contra la República que daría inicio a la Guerra Civil.



El desfile de la Olimpiada Popular
 Juegos alternativos como protesta

La Olimpiada Popular se iba a celebrar en Barcelona entre el 19 y el 26 de julio de 1936. 
Fue organizada por el recientemente elegido gobierno del Frente Popular en el marco de la II República Española como protesta a los Juegos Olímpicos oficiales de Berín que iban a estar presididos por Hitler y el partido nazi (España no mandó representantes al evento).

Iba a consistir en un evento multideportivo alternativo a la Olimpiada oficial, pero en distinta fecha.

La Olimpiada Popular también cambiaba la estructura de las Olimpiadas anteriores y habría diferentes formas de participación en lo que respecta a la adscripción territorial. Se establecieron tres categorías: nacional, regional y local. De esta manera, las delegaciones nacionales podían mandar en cada deporte tres representaciones y se entendía que así no serían sólo una competición entre estados, sino que dejaba la puerta abierta a que equipos no estatales participasen en las pruebas, como por ejemplo Alsacia o el Marruecos francés y el Marruecos español.


Se inscribieron 6.000 atletas de 22 naciones, siendo las delegaciones de estados Unidos, Francia, Países Bajos, Bélgica, Checoslovaquia, Dinamarca, Noruega, Suecia y Argelia las más numerosas. También hubo equipos representando a los judíos exiliados, a Alsacia, Cataluña, Galicia y País Vasco. Los equipos de Alemania e Italia estaban compuestos por exiliados de dichos países.



Cartel de los Juegos


 

La mayoría de los atletas pertenecían a asociaciones y clubes deportivos sindicales y partidos de izquierda, y no a los comités deportivos estatales u olímpicos, aunque entre ellos se encontraban algunos de alto nivel.

Se tenía previsto que los alojamientos y hoteles construidos para la Exposición Internacional de 1929 y el Estadio de Montjuïc fuesen la sede de los juegos.

Pau Casals iba a ser el encargado de dirigir la orquesta, con la Novena Sinfonía de Beethoven, en la inauguración de la Olimpiada.

El fín de un sueño

En la tarde del 18 de julio de 1936 los atletas (algunos de ellos no habían podido llegar a España debido al cierre de la frontera francesa) de las distintas delegaciones que iban a participar en la Olimpiada Popular desfilaron por las Ramblas de Barcelona.

Desfile de la Olimpiada Popular
Pero en la madrugada siguiente, ya se empezaron a oír disparos  en Barcelona lo que aceleró que muchos atletas se fueran precipitadamente (pero por los menos unos 200 de estos atletas permanecieron en España y se unieron a las primeras brigadas internacionales para luchar por la II República española) y los Juegos se cancelaran a toda prisa. El levantamiento militar había prosperado y la Guerra Civil había estallado.

Si la guerra no hubiera tenido lugar, el 26 de julio, la plaza de España de Barcelona habría recibido a los participantes en la carrera de 25 kilómetros, última prueba prevista de la Olimpiada Popular.

Los Juegos de Berlín

Los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 (XI Olimpiada de la Era Moderna) se llevaron a cabo entre el 1 y el 16 de agosto de ese año.

Jesse Owens
Participaron 3.963 deportistas (3.632 hombres y 331 mujeres) de 49 países (Afganistán, Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Bermudas, Bolivia, Brasil, Bulgaria, Canadá, Checoslovaquia, Chile, China, Colombia, Costa Rica, Dinamarca, Egipto, Estados Unidos, Estonia, Filipinas, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Islandia, India, Italia, Japón, Letonia, Liechtenstein, Luxemburgo, Malta, México, Mónaco, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos, Perú, Polonia, Portugal, Reino Unido, Rumania, Sudáfrica, Suecia, Suiza, Turquía, Uruguay y Yugoslavia), quienes compitieron en 19 deportes y 129 especialidades.

El gesto reivindicativo del "Black Power"
La ciudad de Berlín (en disputa con Barcelona) fue seleccionada como sede en 1931, más de un año antes del nombramiento de Hitler como Canciller de Alemania. A raíz de esto, Estados Unidos tuvo la intención de boicotear los juegos sin llevar representación de su país, pero finalmente optaron por participar. Quién no lo hizo fue España.

Hitler, como era de esperar, aprovechó el evento deportivo para mostrar al mundo la "magnificencia" del nazismo para lo cual encargó un elaborado programa de difusión del mismo. Así, por ejemplo, durante la inauguración de los Juegos, como una muestra de la grandeza del poderío alemán, sobrevoló el estadio olímpico, momentos antes de la aparición de Hitler, el famoso dirigible Hindenburg.

Mitos y controversias en los Juegos de Berlín

Existen varios mitos muy extendidos sobre los Juegos Olímpicos de Berlín. Se afirma que Adolf Hitler habría intentado utilizar los juegos para demostrar sus teorías sobre la superioridad racial aria (la atleta Gretel Bergmann, a pesar de ser record nacional, un mes antes de los juegos fue excluída del equipo alemán por ser judía).

Hitler en los Juegos de Berlín
También se dice que Hitler no quiso dar la mano al deportista más destaco de los Juegos, Jesé Owens, ganador de las pruebas de 100m, 200m, 4×100m y salto de longitud, pero al parecer Hitler sólo felicitó personalmente a los dos primeros ganadores de los Juegos (Owens afirma en sus memorias que recibió una felicitación oficial por escrito del gobierno alemán, pero que Rousvelt no le recibió en la Casa Blanca por estar en periodo electoral).

Otra leyenda dice que los juegos fueron un momento de humillación para el régimen nazi, ya que algunos atletas negros consiguieron un gran número de medallas, pero la verdad es que Alemania logró recoger más medallas que los demás países participantes y Hitler se mostró muy satisfecho.






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