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MANSA MUSA I, EL HOMBRE MÁS RICO DE TODOS LOS TIEMPOS

Las listas de las revistas sobre las personas más ricas de la historia siempre encabezan la información con Mansa Musa I, el rey de Tombuctú.

El reino de Musa, en el siglo XV, abarcaba lo que hoy es Mauritania, Senegal, Gambia, Guinea, Burkina Faso, Mali, Níger, Chad y Nigeria. 

Recreación
Vida fascinante

Mansa Musa I (1280 - ¿1337?) llegó al poder en 1312 y fue el décimo mansa, ("rey de reyes" o "emperador") del Imperio de Malí. Durante su estancia en el poder Mansa Musa expandió enormemente las fronteras de su Imperio: para ponernos en perspectiva, llegó a dominar gran parte de las modernas Mauritania, Senegal, Gambia, Guinea, Burkina Faso, Mali, Níger, Nigeria y Chad.

Musa tuvo multitud de títulos, entre ellos los de Emir del Manding, Señor de las Minas de Wangara y conquistador de Ghanata, Futa-Jallon y al menos una docena de estados.

La visión eurocéntrica de la historia lleva a menudo a ignorar que muchos de los reyes más poderosos del planeta no eran europeos. En el siglo XIV una de las grandes potencias mundiales era el Imperio de Malí, que desde su capital, Timbuctú, controlaba la totalidad del comercio en el Desierto del Sáhara, desde las junglas de África Central hasta el Mediterráneo. Los yacimientos auríferos de sus territorios constituían la principal fuente de oro para toda Europa.

Dominios de Mansa Musa
Su gran aventura

Musa fue un devoto musulmán y cumpliendo con uno de los preceptos islámicos, inició su peregrinaje a La Meca, lo que le hizo muy conocido en África del Norte y en Oriente Medio. Para Musa, el Islam era el fundamento del «mundo culturizado del Mediterráneo Oriental». Pasó mucho tiempo apoyando el crecimiento del Islam en su Imperio.

Musa realizó su peregrinación en 1324 (unos 6.000 kilómetros de peregrinaje), una procesión de la que se afirma que formaron parte 60.000 hombres y 12.000 mujeres, cada uno de los cuales portaba barras de oro de 4 libras de peso, heraldos vestidos de seda que portaban cetros de oro, caballos y bolsas de mano. Musa cubrió los gastos de toda la procesión, alimentando al grueso de personas y animales.

También formaron parte de la comitiva ochenta camellos, variando los informes entre si portaban 50 y 300 libras de polvo de oro cada uno. Musa regaló el oro a los pobres que encontró durante el camino. No solo hizo donaciones a las ciudades por las que pasó en su camino a La Meca, sino que también intercambió oro por recuerdos. Además, se ha registrado que construyó una mezquita todos y cada uno de los viernes.

Recreación
Las generosas acciones de Musa, no obstante, devastaron inadvertidamente la economía de la región. En las ciudades de El Cairo, Medina y La Meca, la repentina entrada de oro devaluó este metal durante la siguiente década. Como consecuencia de ello se produjo una superinflación de los bienes de consumo y equipo. Para rectificar la situación del mercado de oro, Musa tomó prestado todo el oro que pudo portar de los prestamistas de El Cairo, a un elevado interés. Se trata del único caso en la historia en el que un solo hombre controló directamente el precio del oro en el Mediterráneo.
  
La expedición de Musa fue documentada por numerosos testigos oculares durante el camino, diarios, relatos orales e historias, quienes quedaron extasiados ante su riqueza y grandeza de la procesión.

Cuando Mansa Musa volvió, en 1325, no sólo utilizó su fortuna en extravagancias y derroches. Trajo consigo numerosos académicos y arquitectos árabes (de Andalucía y de El Cairo) y se embarcó en un gran programa de construcciones levantando mezquitas y madrasas en Tombuctú y Gao. Entre los más célebres está el centro de enseñanza Sankore Madresah o Universidad de Sankore (fundó universidades también en otras ciudades y las llenó de juristas, astrónomos y matemáticos), su gran palacio en Tombuctú y la gran Mezquita de Djingareyber (la universidad y la mezquita todavía hoy se mantienen en pie al igual que otras en otras ciudades).

Durante este período, se observó un nivel urbanístico avanzado en los principales centros de Malí. En el cénit de su poder, Malí tenía al menos 400 ciudades, y el interior del Delta del Níger estaba muy densamente poblado. Así fueron sentadas las bases de una civilización urbana.

Recreación
Tombuctú se convirtió pronto en un centro comercial, cultural e islámico. Los mercados (también llegados de Europa -Venecia, Granada, Génova...- atraídos por la riqueza de la ciudad) trajeron comerciantes de Nigeria, Egipto y diferentes reinos africanos por lo que el Islam se difundió en los mercados y en la universidad, haciendo de Tombuctú una nueva zona de predicación y estudio del Islam, ya que Tombuctú atrajo a académicos y estudiosos musulmanes de toda África y de Medio Oriente.

Reinó aproximadamente unos 25 años, pero la fecha de la muerte de Mansa Musa aún hoy suscita debate entre los expertos. Unos las fijan aproximadamente en el año de 1332. Otros, declaran que Musa había planeado abdicar el trono a favor de su hijo Maghan, pero murió poco después de volver de La Meca en 1325. Pero de acuerdo a un relato de Ibn-Khaldun, Mansa Musa estaba vivo cuando la ciudad de Tlemcen, en Argelia, fue conquistada en 1337, dado que envió representantes a Argelia para felicitar a los conquistadores por su victoria.

Más rico de lo que nadie pueda imaginar

Pero Mansa Musa es famoso sobre todo porque fue el gobernante más rico de su tiempo y es la persona más rica de toda la historia de la humanidad si se ajusta su patrimonio por la inflación.

Interpretar su riqueza es complicado pero se calcula que, en dinero de hoy, sería alrededor de 400.000 millones de dólares, una suma que supera con creces los 106.000 millones que hicieron que Jeff Bezos, el fundador de Amazon, por ejemplo, fuera declarado el hombre vivo más rico de la historia. En cualquier caso, Musa sobrepasa también a fortunas míticas como la familia Rothschild, con alrededor de350.000 millones de dólares y a John D. Rockefeller con 340.000 millones.

Su fortuna persistió durante varias generaciones.

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