Cuando el almirante holandés Felipe de Hohenlohe-Neuenstein vio a sus barcos inmovilizados por un hielo que jamás debió aparecer —y a los soldados de los Tercios españoles caminando sobre él para atacarle—, solo pudo pronunciar una frase que la historia ha conservado: «Tal parece que Dios es español al obrar tan grande milagro» . Lo que el almirante no sabía era que aquella noche, un puñado de soldados cercados, hambrientos y empapados por las aguas del Mosa, habían sido testigos de algo que la razón se negaba a aceptar: la naturaleza había cambiado las reglas del juego en cuestión de horas. Esta es la historia de cómo 5.000 soldados españoles , aislados en una isla, rodeados por una flota de entre cien y doscientos barcos rebeldes, y condenados a una muerte segura, se convirtieron en dueños del campo de batalla al amanecer del 8 de diciembre de 1585. Esta es la historia del Milagro de Empel , una de las mayores gestas de supervivencia militar de todos los tiempos. Una gesta que, cont...
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¿QUÉ PASÓ EN LEPANTO?: LA VERDAD DE UNA BATALLA HISTÓRICA
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Labatalla de Lepanto fue un
combate navalde gran
trascendencia históricaque
tuvo lugar el 7 de octubre de 1571cerca
de la ciudad griega de Návpaktos(actual
golfo de Corinto).
Se
enfrentaron en ella la armada del Imperio otomanocontra la de una coalición católica,
llamada Liga Santa. La victoria de la coalición cristiana supuso el freno al
expansionismo otomano en el Mediterráneo oriental.
Representación de la batalla
La expansión
otomana y la Liga Santa
Durante
el siglo XVI los otomanos habían conquistado los territorios que formaron en el
pasado parte del Imperio romano de Oriente.. La presencia turca en el Mediterráneo representó una
amenaza para la cristiandad durante mucho tiempo.
Cuando
en 1570 los turcos atacaron la isla de Chipre - posesión veneciana-, esta
agresión trajo como consecuencia la formación de la llamadaLiga
Santa.
Esta
Liga (los
papas ya habían tenido cierto éxito en la organización de ligas santas en las
cuales los intereses de las naciones coincidían) estaba formada por el Reino de
España, con Felipe II a la cabeza, los Estados Pontificios, la República
Veneciana, la Orden de Malta, la República de Génova y el Ducado de Saboya.
La
participación española fue de gran importancia para el éxito de la Liga, por
los efectivos que desplazó. A pesar de ser una alianza, de las 315 embarcaciones cristianas
164 eran españolas (España: 90 galeras; 24 naves; 50 fragatas o bergantines. Venecia:
6 galeazas; 106 galeras; 14 naves; 20 fragatas. Estados Pontificios: 12
galeras; 6
fragatas).
La
Europa protestante, en cierta forma, los consideraba un útil aliado contra la
Reforma católica y Francia,por su parte, estaba atrapada entre la dinastía
Habsburgo que gobernaba en Austria y la que lo hacía en España y los Países
Bajos. Los diferentes estados de Italia hicieron coalición más a menudo con
poderes extranjeros (incluidos los otomanos) que entre ellos mismos.
El
combate
Una vez
escogido el puerto deMesinacomo punto de reunión de la Liga Santa,
comienzan a llegar a él las diferentes escuadras. Las primeras en llegar estaban al mando de Antonio Colonna.
Juan de Austria,
hermano de Felipe II, y Sancho de Leivaparten
de Barcelona el 20 de juliocon las galeras del rey. Arriban a
Mesina el 23 de agosto. Faltan por llegar las escuadras de Álvaro de Bazán, Juan Andrea Doria y Juan de Cardona.
A
primeros de septiembre ya estará toda la flota reunida. La Liga Santa logró
reunir un total de 91 000 soldados, marineros y chusma (34 000
soldados, 13 000 tripulantes y 45 000 galeotes). La mayor parte de
todos ellos eran españoles. Las piezas artilleras de toda la escuadra eran en
total 1.250.
La meta,
por supuesto, no era otra que ladestrucción de la flota turca de Alí Bajá.
La única duda que se planteaba era si atraerla al combate en un punto vital del
Imperio turco o si, por el contrario, ir directamente a su encuentro.
Fue esta opinión la que prevaleció finalmente y con tal objetivo, la armada de
la Liga abandonó Mesina, avistando las naves otomanas el7
de octubre en el golfo de Lepanto.
Por su
parte, Alí Bajá no podía albergar ninguna duda sobre su misión: el sultán le
había ordenado expresamente presentar batalla a los cristianos.
Su flota
había llegado a Lepanto el 29 de septiembre con ánimo de evacuar a los enfermos
y reforzar sus efectivos. Era superior en barcos a la de los cristianos, pues
sumaba 221 galeras, 38 galeotes y 18 fustas, pero con sólo 750 cañones; sus
efectivos humanos eran algo menores -83.000 hombres-, peor armados, además, en
arcabuces y mosquetes.
Fresco de la batalla en el Museo del Vaticano
La
batalla se inició con elataque frontal de ambas flotas desplegadas en
líneae
intentando Alí Bajá envolver sólo el ala derecha cristiana, ya que el ala
izquierda se extendía casi hasta la costa.
En ese intento, las dos alas comprometidas -la derecha cristiana y la izquierda
turca- mantuvieron un combate particular, alejadas del resto de los contendientes
y en la que los barcos de la Liga llevaron en principio la peor parte. El
fracaso del asalto frontal de los otomanos y el auxilio de la reserva cristiana
a su alejada ala derecha dieron la victoria a don Juan de Austria.
Resultado de la batalla
Lepanto
fuela
gran victoria cristiana, liderada por Juan de Austria (y en la que también participó Miguel de Cervantes, que
resultó herido y perdió la movilidad de su mano izquierda, lo que le valió el
sobrenombre de «manco de Lepanto»), sobre los turcosy la noticia de este triunfo conmocionó a toda Europa, llegando a
ser bautizada como "la gran ocasión que vieron los siglos".
Se
contabilizó la pérdida de 12 galeras cristianas (aunque luego ascendieron a 40
por los graves daños sufridos) y de 7600 hombres, de los que 2000 eran
españoles, 880 de la escuadra del papa y 4800 venecianos). Hubo 14 000
heridos. A los turcos se les apresó 170 galeras y 20 galeotas, de las que sólo
130 estaban útiles; las otras 60 fueron quemadas. Se hicieron 5000 prisioneros
y se liberó a 12 000 cautivos cristianos. Se estimaron entre 25 000 y
30 000 los muertos del bando turco.
En
realidad, el éxito se debió fundamentalmente a una circunstancia fortuita, la
lucha particular en el intento de envolvimiento turco que, a la postre, permitiría
a la escuadra de reserva cristiana auxiliar primero al centro y después al ala
derecha. Pero también a la superioridad de la flota de los coaligados en
artillería y arcabuces y mosquetes.
Aunque
los turcos tenían más hombres y más naves que los cristianos, las galeotas no
podían oponerse a las galeras, además, tenían menos hombres de guerra que en
las cristianas. Por otro lado, los cristianos usaban arcabuces, mientras que los
turcos preferían las flechas, pero ni los daños, ni el alcance, ni la puntería de
estas eran comparables.
De esta
forma, se frenó el expansionismo otomano en el Mediterráneo oriental durante
algunas décadas y provocó que los corsarios aliados de los otomanos abandonaran
sus ataques y expansiones hacia el Mediterráneo occidental.