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EL MILAGRO DE EMPEL: LA NOCHE EN QUE EL HIELO SALVÓ A LOS TERCIOS (Y DIOS FUE ESPAÑOL)

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Cuando el almirante holandés Felipe de Hohenlohe-Neuenstein vio a sus barcos inmovilizados por un hielo que jamás debió aparecer —y a los soldados de los Tercios españoles caminando sobre él para atacarle—, solo pudo pronunciar una frase que la historia ha conservado: «Tal parece que Dios es español al obrar tan grande milagro» . Lo que el almirante no sabía era que aquella noche, un puñado de soldados cercados, hambrientos y empapados por las aguas del Mosa, habían sido testigos de algo que la razón se negaba a aceptar: la naturaleza había cambiado las reglas del juego en cuestión de horas. Esta es la historia de cómo 5.000 soldados españoles , aislados en una isla, rodeados por una flota de entre cien y doscientos barcos rebeldes, y condenados a una muerte segura, se convirtieron en dueños del campo de batalla al amanecer del 8 de diciembre de 1585. Esta es la historia del Milagro de Empel , una de las mayores gestas de supervivencia militar de todos los tiempos. Una gesta que, cont...

ANTONIO MUÑOZ DEGRAIN, UN GRAN DESCONOCIDO DE LA PINTURA ESPAÑOLA DEL XIX

Degrain, un pintor desconocido para el gran público, abordó un gran abanico de temas entre los que destacan sus paisajes y obras inspiradas en temáticas histórico-literarias.

A lo largo de su carrera, a caballo entre los siglos XIX y XX, el artista valenciano abarcará técnicamente desde la modernidad impresionista, al romanticismo y el simbolismo.

Los amantes de Teruel
Primeros años en Valencia
  
Antonio Muñoz Degrain (1840 – 1924) comenzó por deseo de su padre los Estudios de Arquitectura que pronto abandonó para inscribirse en la Real Academia de Artes de San Carlos de Valencia, donde se adentró en el género del paisaje de la mano de sus maestros, Luis Tellez y, sobre todo, Rafael Montesinos Ramiro.

Ya desde sus primeras obras se observan, aunque de forma primitiva, algunos aspectos estilísticos del autor, como cierta liberación de elementos académicos, una cuidada estructura y composición, y la tendencia a una pintura de mayor índole realista.

Las lavanderas
Degrain había participado, con cierto éxito, en diversas exposiciones locales, pero sería en 1862 cuando decidió presentarse a la Exposición Nacional de Madrid, donde ganó una mención honorífica con su obra de una vista de los Pirineos. Esta mención fue un espaldarazo definitivo para animar al artista valenciano a presentarse asiduamente a dichas exposiciones, y también a las de ámbito internacional (Universal de Filadelfia –1876- y Chicago –1893-).

Una de las obras de Degrain que más éxito tuvo en la exposición de Madrid fue lpaisaje del Pardo al disiparse la niebla, a presentada en 1867 y con la que obtuvo una medalla de segunda clase. En ella ya se pueden apreciar claramente un elemento muy característico de toda su producción: el uso muy particular de la luz que dará a sus lienzos un inusitado realismo y una gran frescura.

una serie de El Quijote
Nueva etapa en Málaga

En 1870 y 1871 a la Exposición Nacional va a mandar sus primeras pinturas de género: La oración o Coro de Monjas, La Sorpresa, El campamento, La Caridad y el Ave María. Con el coro de Monjas vuelve a obtener la segunda medalla y es adquirida por el estado.

En 1870 se traslada a Málaga requerido para colaborar en la decoración del techo del Teatro Cervantes y más tarde del Liceo.

Se casará y tendrá a su único hijo, Joaquín, integrándose desde el primer momento en la vida cultural y artística de la ciudad.

Inició, además, su carrera como docente en la Escuela de Bellas Artes de San Telmo, siendo por ello años después maestro de toda una generación de artistas, entre ellos, el joven Picasso.

De 1881 a 1855 se traslada a Italia al obtener la pensión para la Academia de España en Roma.

Puerto de Bilbao
Paisaje de El Pardo al disiparse la niebla


En Madrid

En 1887 se incorpora como profesor a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.
Durante sus años de estancia en esta ciudad, además de su actividad docente, realizará trabajos de temática religiosa (retablo del Santo Sepulcro en la iglesia de San Francisco el Grande), pero sobre todo de realismo histórico, tanto en Madrid como en Málaga.

En 1896, tras la muerte del titular Carlos Haes, Degrain la Cátedra de Paisaje de la Academia, siendo nombra director de la misma en 1901, cargo al que renunció en 1912. Asimismo, fue presidente del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Otelo y Desdémona

Antes de la boda
En 1911 será nombrado hijo adoptivo de Málaga, agradeciéndolo al Ayuntamiento con su obra Un drama en Sierra Nevada. Al mismo tiempo, en 1919, realizará para el consistorio la decoración de su Salón de Plenos del nuevo Palacio Municipal.







Por la misma época, en Madrid, realizará la serie sobre el Quijote para la Biblioteca Nacional. En Málaga: Epopeya de Igueriben y Comandante Benitez en la Guerra del Riff.

En 1917 Valencia lo honra erigiendo un busto en su honor, posteriormente donado a la Academia. Poco después, en 1922, la Academia de Bellas Artes de Málaga emprende una campaña para sufragar el levantamiento de un monumento similar en Málaga.

Pero mientras que el Ayuntamiento y la Academia de Málaga estaban preparando el homenaje y monumento al pintor, el artista fallece (1924).


Tras su defunción ser realizan varios actos de reconocimiento y el Ayuntamiento sufraga el entierro y acuerda erigirle un mausoleo en el Cementerio de San Miguel de la ciudad.


Museos como el Prado (Los amantes de Teruel; Paisaje del Pardo al disiparse la niebla; antes de la boda) y el Carmen Thyssen de Málaga cuentan con obras suyas (Las lavanderas; Puerto de Bilbao).





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