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CENOTES: DE LUGARES PARA RITOS RELIGIOSOS A DESTINOS TURÍSTICOS

Los cenotes son lagunas naturales que se han formado en circunstancias muy especiales: el lecho es de piedra caliza y el lago se nutre de aguas subterráneas.

Los cenotes más famosos del mundo, hoy destinos turísticos, se encuentran en la península de Yucatán, en México, pero hay en otros lugares del mundo.

¿Qué son los cenotes?

Los cenotes son cavernas con agua de origen kárstico a las que se le ha derrumbado el techo.

En estas cavernas se juntan las aguas subterráneas, formando un estanque más o menos profundo. Poco a poco, la lluvia es la encargada de desgastar la piedra caliza y formar un enorme sistema de cuevas subterráneas y cavernas, que se fueron llenando con el agua de las precipitaciones que se filtraba. Si el techo se derrumba, se forma un cenote.

Existen varios tipos de cenotes: a cielo abierto, semiabiertos y subterráneos o en gruta. Esta clasificación está directamente relacionada con la edad del cenote, siendo los cenotes maduros aquellos que se encuentran completamente abiertos y los más jóvenes los que todavía conservan su cúpula intacta. Como otras muchas estructuras geomorfológicas, los cenotes son estructuras transitorias, que finalmente pueden terminar rellenos y desecados, pasando a formar parte de lo que se conoce como un paleokarst.

Los cenotes se formaron durante las épocas de bajada del nivel del mar durante los pulsos glaciares del pleistoceno. Los cenotes son, en la mayor parte de los casos, ensanchamientos de complejas redes fluviales subterráneas. En éstos, el agua marina, más densa que la dulce, puede penetrar por el fondo del sistema freático.

Por ello, hay cenotes en los que a partir de determinada profundidad el agua pasa de dulce a salada, incluso a muchos kilómetros de la costa. Esta superficie de contacto entre el agua dulce y marina recibe el nombre de haloclina, y provoca interesantes efectos visuales.


Estas estructuras geomorfológicas son típicas de las plataformas calizas de la península de Yucatán y de Florida, pero hay cenotes también en diversos lugares del mundo, aunque con frecuencia reciben nombres diferentes, como en el caso de las llanuras de Nullabor, al norte de la Gran Bahía Australiana, y también en las Bahamas,  en donde se les conoce como blue holes (agujeros azules).

Los cenotes mayas

Se ha demostrado científicamente en la península de Yucatán la existencia de interconexiones entre los cenotes y entre éstos y el mar, evidenciando un verdadero sistema de escurrimiento subterráneo. Se calcula que en la península de Yucatán hay unos siete mil cenotes.

El término “cenote” proviene de la palabra maya “dzonot” o “ts’onot”, que significa pozo sagrado o abismo. Para esta cultura, representaban la principal fuente de agua dulce en una región que no cuenta con lagos y sufre largas temporadas de sequías.

Así, casi todas las aldeas mayas se asentaron cerca de un cenote, de modo que tenían asegurado el suministro de agua potable.

Además, los cenotes eran importantes por razones religiosas. Los mayas creían que los cenotes podían ser portales hacia el inframundo y, por tanto, una manera de comunicarse con los dioses.

Los arqueólogos han encontrado restos de ceremonias religiosas que tuvieron lugar en o alrededor de los cenotes, incluyendo sacrificios humanos.

Los expertos han corroborado, a través de un proceso de análisis de los huesos, que la mayoría de los restos hallados por arqueólogos y buceadores pertenecían a niños menores de 11 años y a adultos varones. Generalmente, en este tipo de restos se hallan marcas rituales como cortes para desarticular o descarnar, huesos quemados y marcas de desollamiento.

Destino turístico



Ahora los cenotes son destinos turísticos donde los viajeros disfrutan de un baño en sus aguas cristalinas. Los más famosos son como grandes piscinas de aguas abiertas que miden decenas de metros de diámetro, como las de Chichén Itzá, un lugar con cenotes protegidos.

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