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GRAN TERREMOTO DE LISBOA: EL AÑO QUE LA TIERRA Y LA RAZÓN TEMBLARON EN EUROPA

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El 1 de noviembre de 1755, mientras Lisboa amanecía bajo un cielo despejado y sus fieles llenaban las iglesias para celebrar el Día de Todos los Santos, la tierra comenzó a rugir. En menos de diez minutos, tres sacudidas sucesivas, la última de ellas de una violencia inusitada, redujeron a escombros la cuarta ciudad más grande de Europa  . Pero lo que siguió fue aún más aterrador: las aguas del Tajo se retiraron dejando al descubierto el fondo del río para, instantes después, volver en forma de un muro de hasta veinte metros de altura que barrió los muelles atestados de supervivientes  . Y cuando parecía que nada peor podía ocurrir, las velas de las iglesias derribadas incendiaron la ciudad en una hoguera que ardió durante cinco días  . El  Gran Terremoto de Lisboa  no fue solo el desastre natural más devastador de la historia europea moderna. Fue una  onda sísmica que sacudió los cimientos mismos del pensamiento occidental . En sus 40.000 a 50.000 víctimas...

LAVINIA FONTANA: UNA PINTORA BARROCA, PROFESIONAL Y DE ÉXITO

Fue una productiva y reconocida artista que llevó a cabo unas 135 obras incluyendo desnudos tanto masculinos como femeninos en su producción religiosa.

Se ganó la vida pintando profesionalmente, recibiendo encargos tanto del ámbito público como privado, destacando especialmente en los retratos de la nobleza.

Autorretrato

Formación y éxito inmediato

Lavinia Fontana nace en agosto (será bautizada el día 24) de 1552 en la ciudad italiana de Bolonia. Era hija de Prospero Fontana un pintor de la escuela de la ciudad que enseñará a su hija el oficio y la técnica que él mismo practicaba en sus obras.

Desde muy joven Lavinia destacó en el arte de la pintura y se la reconoció como pintora, al principio de pequeñas obras de gabinete, y posteriormente como retratista de éxito.


Con veintidós años Lavinia se casa con Gian Paolo Zappi, un hombre de origen noble discípulo de su padre, que no sólo la permitió seguir ejerciendo su profesión, sino que él mismo abandonó su propia carrera para ser su ayudante.

Fue un matrimonio, sin duda, singular ya que Paolo abandonó su carrera artística para ocuparse de las cuestiones hogareñas y el cuidado de los once niños que tuvo la pareja (de los cuales solamente tres sobrevivieron a su madre), mientras Lavinia mantenía a su familia con la pintura. Paolo ayudaba también a pintar los fondos en las obras de su mujer.





Sus retratos de la clase alta boloñesa, los cuales le eran muy bien pagado, acrecentaron su fama en la ciudad, y posteriormente por Italia.

Años más tarde, en 1603, la familia se traslada de forma permanente a Roma por invitación del papa Clemente VII, quien la distinguirá como pintora oficial de su Corte, y obteniendo allí el mecenazgo de los Buoncampagni.



Su primer encargo importante fue una pintura de gran formato para el altar de la Basílica de San Paolo Fuori le Mura, que lamentablemente un incendio destruyó en el año 1823. En Roma, el papa Paolo V en persona estuvo entre sus modelos.

Adaptando su estilo

Poco a poco Lavinia fue depurando su estilo y adaptándolo al que más convenía a su producción. Así, desde el manierismo tardío que adoptó de su padre, pasó a desarrollar la técnica clasicista al estilo de los Carracci (contemporáneos de Lavinia y pertenecientes a la escuela boloñesa) cuyos postulados se oponían tanto al manierismo como al naturalismo de Caravaggio, caracterizado por un fuerte colorido. Pero también recibiría influencias de otros artistas de la época.


En Roma, sería distinguida también como miembro de la Academia de la ciudad.

Sus modelos se ven posando en forma natural y se destaca su maestría en la pintura de ropajes y joyas. El retrato de la familia Gozzadini (1584) se encuentra entre sus obras más importantes.

Su Autorretrato tocando la espineta (1977, Academia Nazionale di San Luca, Roma), es considerado su obra maestra por algunos estudiosos.

Es sin duda destacable el hecho de que Lavinia llegara a pintar desnudos femeninos y masculinos en pinturas religiosas y mitológicas de grandes formatos, algo inédito para una mujer hasta ese momento.

En 1589 recibió el encargo de elaborar pinturas sacras para la iglesia del Palacio Real español, trabajo que incluía estudios de modelos desnudos. La obra, titulada “Familia Sagrada”, fue tan exitosa que motivó que contratasen a la artista en la iglesia de Santa Sabina en Roma.


Antonietta Gonzalvus

Un retrato muy curioso de Lavinia Fontana es el de Antonieta Gonsalvus (1594-95, Musée du Chateau). Se trata de una niña cubierta de pelo por padecerHipertricosis Lanuginosa Congénita, enfermedad heredada de su padre.

Los expertos no valoran la obra de Lavinia Fontana por su innovación, sino por lo significativo de su trabajo tanto en calidad como en cantidad (recibió encargos tanto públicos como privados, algo poco común en la época para una mujer).

Fue una artista muy productiva ya que se encuentran documentadas 135 obras suyas, de las cuales se conservan treinta y dos firmadas y fechadas. Algunas fueron atribuidas erróneamente por mucho tiempo a Guido Cagnacci.

Lavinia Fontana murió en Roma el 11 de agosto de 1614.





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