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ACUEDUCTOS ROMANOS: LA INGENIERÍA QUE REVOLUCIONÓ LAS CIUDADES Y EL PODER DEL IMPERIO

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Cuando pensamos en los acueductos romanos, la imagen que acude a la mente es la de majestuosas arquerías de piedra atravesando el paisaje, como el de Segovia o el Pont du Gard. Son los iconos que pueblan los libros de historia y las postales turísticas. Pero esta visión, aunque espectacular, es profundamente engañosa. Cerca del  80% de la red de acueductos del Imperio discurría soterrada , invisible a los ojos, serpenteando bajo tierra en un silencio que es la mejor metáfora de su verdadera función  . Los acueductos no fueron solo una hazaña de la ingeniería antigua. Fueron el  sistema circulatorio del Imperio , una red de arterias que transportaba el recurso más vital —el agua— desde las montañas hasta el corazón de las ciudades. Su verdadera grandeza no reside en los arcos que aún desafían al cielo, sino en la  transformación social, sanitaria y política  que hicieron posible bajo tierra. Cambiaron la forma de habitar la ciudad, introdujeron un nivel de salubr...

PÉREZ VILLAMIL: EL PAISAJISTA ESPAÑOL DEL ROMANTICISMO

Jenaro Pérez Villaamil es el paisajista del Romanticismo español por excelencia, y el que puso de moda la pintura de paisaje en la España del siglo XIX. 

Sus paisajes se caracterizarán por una neblina dorada que otorga un aspecto romántico a la composición, el empleo de figurillas para dar mayor vitalidad al conjunto y el recurso de una amplia perspectiva.

Iglesia de San Juan de los Reyes de Toledo
El paisaje en el románticismo

En España no había tradición paisajística, por cuanto que al llegar los corrientes románticas hubo un verdadero frenesí por buscar ejemplos fuera del país.

Tres fueron los influjos fundamentales que recibió el paisajismo romántico español: el británico, el francés y el de los Países Bajos.



No obstante, el paisaje español del romanticismo también tuvo sus propias características como fue el pintoresquismo, es decir, la presencia humana, de índole popular y costumbrista, aunque también va a estar presente en las composiciones la arquitectura y las vistas de interiores de grandes y amplias perspectivas. 

Asalto a la diligencia
Los paisajistas españoles

El más importante paisajista romántico fue Jenaro Pérez de Villaamil y d'Huguet (El Ferrol, 3 de febrero de 1807 - Madrid, 5 de junio de 1854).

Las obras de su primera etapa oscilaron entre la influencia de la pintura flamenca del siglo XVII y la francesa del XVIII pero siempre dentro de una constante paisajística de amplias perspectivas adornadas de figurillas populares y decorados muy al gusto del romanticismo, como las ruinas romanas.



Su segundo etapa se acerca a la paisajística británica (recibió el influjo de la pintura de paisaje británica en Sevilla, por medio del pintor escocés David Roberts) con predominio de las vistas con motivos arquitectónicos envueltos en románticos crepúsculos e interiores de monumentos (generalmente medievales) con atmósfera suave y poblados de personajes populares.

Castillo de Gaucin
Su técnica es empastada y el colorido cálido y brillante, envolviendo sus paisajes o sus interiores con una atmósfera vaporosa que dan la impresión de ambientes de ensueño.



Jenaro Pérez Villamil fue además pionero en España en la introducción de los temas orientalistas.
En 1845 obtuvo la primera cátedra de paisaje en España, en la Real Academia de Arte de San Fernando, de la que posteriormente sería director y académico de mérito. Fue también pintor de cámara de Isabel II.
En la plenitud de su fama, Villaamil falleció en Madrid en 1854, a los 47 años, sus restos reposan en la Sacramental de San Junto en Madrid.

Fue autor de una colección de litografías, publicadas en tres volúmenes en París entre 1842 y 1850, bajo el nombre genérico deEspaña artística y monumental” donde se recogían las vistas y la descripción de destacados monumentos españole.

Paisaje con ruinas antiguas
Junto a Jenaro Pérez Villamil, en el círculo de Madrid, hubo también otros destacados pintores del paisajismo romántico como Antonio de Brugada (1804-1863), Vicente Camarón (1803-1864; Fernando Ferrant (1810-1856); José María Avrial y Flores (1807-1891; Eugenio Lucas Velázquez (1817-1870); Juan Pérez Villaamil, hermano de Jenaro; Francisco de Paula Van Halen; José Brugada, hermano de Antonio, y Antonio Rotondo. Igualmente cultivaron un paisajismo de cierto corte romántico, ya en la segunda mitad del siglo XIX, Pablo Gonzalvo, Cecilio Pizarro, Vicente Poleró, Pedro Kuntz y Pedro Pérez de Castro. En el círculo sevillano: Manuel Barrón y Carrillo (1814-1884) y a Andrés Cortés. En Barcelona: Luis Rigalt (1814-1894), hijo de Pablo Rigalt; Francisco Javier Parcerisa (1803-1876) y Joaquín Cabanyes (1799-1876).


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