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EL MISTERIOSO SECRETO QUE OCULTA LA OBRA DE GAUDÍ

Antonio Gaudí fue considerado durante mucho tiempo como el arquitecto loco, pero después sería reconocido como un genio.

Su biografía oficial no lo muestra, pero por algunos aspectos de su vida y la simbología de su obra se puede considerar que hay un Gaudí hermético.


Gaudí en su juventud
Modernista y hermético

La obra de Gaudí (Reus 1852-Barcelona 1926), a pesar de sus comienzos neogóticos y tendencias orientalizantes, desembocó pronto en el modernismo tendente de la época, pero otorgándole un inconfundible sello personal basado en la naturaleza y formas geométricas (hiperbólica, paraboloide, helicoide) que le han conferido una singularidad única e irrepetible.


A parte de la arquitectura, su vida estuvo marcada por sus otras pasiones: la religión, la naturaleza y el catalanismo.


De los 18 a los 32 años se podría hablar de un Gaudí simpatizante del socialismo utópico, relacionado con anarquistas y masones, e incluso, como miembro de grupos catalanistas, como el Centro  Excursionista de Cataluña, donde realizó excursiones científicas y culturales (gusto por andar que conservó hasta su muerte). 



Pero en estos grupos (muy al gusto de las tendencias de la época, finales del siglo XIX) se realizaban también  encuentros de todo tipo, desde reuniones masónicas hasta naturismo,  e incluso espiritismo en las que Gaudí participaba. 

Parque Güell

No hay ningún documento que certifique la pertenencia de Gaudi a la masonería, pero indagando en su vida y obra, a parte de los amigos masones que tuvo en su juventud que son notorios y conocidos, todo apunta a la posibilidad de que fuera iniciado en alguna logia secreta. 



Prueba de ello, es toda la simbología masónica que se repite de una forma obsesiva en su obra, incluída en la Sagrada Familia, como: el atanor (horno alquimista); la estrella de las 5 puntas; los 3 grados de la percepción masónica;  la cruz de los 4 brazos; la “X”, que es la inicial de Cristo, pero también el símbolo alquímico del crisol; el árbol de la vida, como el ciprés, símbolo de la vida eterna y(representado en la Sagrada Familia con 25 palomas y encima una cruz tau que lo corona; el dragón y el laberinto; el cuadrado mágico que suma en todas las columnas 33, que puede ser la edad de la muerte de Cristo, pero que en la masonería sería el último grado;  el huevo, el agua, la salamandra; la rama de acacia; e incluso el pelícano, representación muy antigua de Cristo, pero también es el grado 18 de la masonería o grado rosacruz; etc.


Casa Milá

Aunque Gaudí nunca dejó por escrito ni de palabra el significado de sus obras, en general, toda la simbología hermética que utilizó Gaudí en sus obras no es anecdótica ni fruto de la casualidad. 



Obras para la eternidad


Los expertos reconocen en Gaudí a un visionario innovador que no se regía por las reglas convencionales y cuya principal inspiración arquitectónica fueron las formas orgánicas para diseñar estructuras biomórficas que parecían brotar del suelo.


Inventó asimismo técnicas nunca vistas para trabajar la madera, el hierro, el cristal o la cerámica para recubrir sus deslumbrantes, coloristas e inimitables edificios de estilo modernista que dotaba, en cualquier caso, de gran precisión en los detalles.


La mayoría de sus trabajos están localizados en Barcelona, pero no exclusivamente. Incluyen parques, edificios públicos, mansiones privadas y, por supuesto, su obra cumbre: la Sagrada Família, la enorme basílica católica cuyas altas torres poríferas se alzan hacia el cielo de Barcelona y que para los críticos no tiene parangón en la historia del arte. 


Casa Botines, León

En Barcelona destacan, además de la catedral: Casa Vicens; Pabellones de la Finca Güell; Palacio Güell; Colegio Teresiano; Casa Calvet; Torre Bellesguard; Parque Güell; Portal Miralles; Casa Batlló; o la Casa Milá, conocida popularmente como “la Pedrera”.


También cabe mencionar: la Cooperativa Obrera Mataronense (Mataró); El Capricho (Comillas); Palacio Episcopal de Astorga; Casa Botines (León); Bodegas Güell (Sitges); Jardines de Can Artigas (La Pobla de Lillet); o la Cripta de la Colonia Güell (Santa Coloma de Cervelló).


La Sagrada Familia


La Sagrada Familia sigue siendo hoy día criticada por los tradicionalistas, que la tachan de vulgar, pretenciosa y profana, y alabada por los más vanguardistas, para los que es sensual, espiritual y orgánica.


Pero en cualquier caso, para muchos expertos el templo de la Sagrada Familia es sin duda la visión más audaz de Gaudí, y también la más enigmática y extraña.


Pabellones Güell

Es la síntesis de toda la evolución arquitectónica de Gaudí, resultando un conjunto estético y armónico. Su tamaño era colosal. Ocupa una superficie de 4.500 m 2. Será la iglesia más alta de Europa, cuando se finalice, alcanzará los 172,5 metros.


La cripta y el ábside (lo único que se concluyó en vida de Gaudí) aún los concibió con un estilo neogótico, pero el resto del templo refleja claramente un estilo orgánico, imitando las formas de la naturaleza. Así, el interior se asemeja a un bosque de columnas arborescentes inclinadas, pero también pueden verse ranas, tortugas o caracoles que suben por las paredes del edificio.


Tiene tres fachadas que representan el Nacimiento, la Pasión y la Gloria de Jesús. Cuando esté concluído tendrá 18 torres (, 1 por Jesús, 1 por la Virgen, 12 por los apóstoles y 4 por los evangelistas).

Tiene planta de cruz latina con cinco naves centrales y transepto de tres y ábside con siete capillas. Además, dos sacristías y tres grandes capillas (Asunción, Bautismo y Penitencia). Todo estará rodeado de un claustro para aislar el templo del exterior.


Sagrada Familia

Se dice que nunca ha recibido subvenciones públicas, ni del Vaticano ni de ninguna otra entidad católica para su construcción, sino que las obras se financian sólo con aportaciones privadas.


Pese a las interrupciones que han sufrido las obras a lo largo de los años desde que se inició su construcción en 1882 (por falta de fondos, la muerte de su arquitecto, la guerra civil, un incendio provocado por los anarquistas, obras de un túnel ferroviario subterráneo…) la Sagrada Familia sigue en pie y sigue creciendo bajo la dirección de varios arquitectos tras la muerte de Gaudí.


Más de cien años después de haberse iniciado su construcción aún no se ha terminado y sigue rodeada de grúas, andamios y focos iluminando sus torres inacabadas proyectándose hacia la luz..


Sin embargo, en las últimas décadas, gracias a la venta de entradas para ver el templo por dentro (tiene más de cuatro millones de visitantes anuales) sus arcas han recibido un nuevo impulso para continuar las obras de una catedral que ya anuncia su inauguración para 2026, año del centenario del fallecimiento de Gaudí.


La Sagrada Familia está cargada de contenido simbólico, tanto en la arquitectura como en la escultura, pero no sólo de significado religioso. Desde el comienzo de su construcción muchos han intentado explicar los misteriosos códigos de sus puertas, sus columnas helicoidales de sesenta metros de altura, sus fachadas repletas de símbolos, sus tallas matemáticas con representaciones del cuadrado mágico o su espectral construcción «esquelética», que evoca claramente la forma de los huesos y el tejido conjuntivo de un organismo vivo.


Columnas del interior de la S. Familia

De hecho, sus admiradores están convencidos de que la Sagrada Família ha sido concebida no sólo como una iglesia cristiana sino tal vez también como un santuario místico consagrado a la ciencia y la naturaleza.


Los que reprueban esta consideración estiman que es la manifestación de la interpretación modernista del simbolismo cristiano con la particular visión de Gaudí. Que este era un católico devoto, tan estimado por el Vaticano que las autoridades de Roma lo han llamado «el arquitecto de Dios» e incluso han considerando beatificarlo. 


Olvido y reconocimiento


Gaudí con los años entra en una etapa de una dieta muy pobre y castigos corporales convirtiéndose en una especie de eremita urbano. Algunos han querido ver en ello como que Gaudí entró en una especie de estado místico Pero la realidad de sus extraños hábitos de comida e higiene, y sus largas caminatas, pueden estar relacionadas con ser seguidor  de las técnicas del médico naturista alemán Sebastian Kneipp. Esto cambió radicalmente su aspecto de dandi para parecer un mendigo.


Gaudí iba diariamente a la iglesia de San Felipe Neri, en Barcelona, para rezar y visitar a su amigo mosén Agustí Mas. También lo hizo ese 7 de junio de 1926 en que una vez alcanzada la calle fue atropellado por un tranvía. Nadie lo reconoció y tal era su aspecto desaliñado y sin documentación alguna (en un bolsillo de la chaqueta llevaba un puñado de frutos secos y pasas y en el otro una hojas arrugadas del Génesis) que maltrecho fue llevado al Hospital de la Santa Cruz, donde eran ingresados los indigentes. Tres días después falleció. Tenía 73 años de edad.


Gaudí anciano

Una vez reconocido (por el capellán de la Sagrada Familia), su entierro fue multitudinario. El  cuerpo de Gaudí descansa en la cripta de la Sagrada Familia, en la capilla de Nuestra Señora del Carmen.


No corrieron buena suerte su obra y su memoria tras fallecer. La crítica denostó su obra y la tachó de excesivamente barroca y fantasiosa pues soplaban vientos con cánones más clásicos y durante la Guerra Civil Española desaparecieron de su taller, que había sido asaltado, documentos, planos y maquetas.



No sería hasta los años 50 del siglo XX que comenzó a reivindicarse su figura. Con el tiempo, su obra volvió a coger impulso y tuvo una amplia repercusión nacional e internacional. Hoy día es muy admirado y su Sagrada Familia uno de los monumentos más visitados de España. Además, siete de sus obras han sido consideradas por la Unesco Patrimonio de la Humanidad.

 

“Nadie inventa nada, porque todo está escrito en la naturaleza. La originalidad consiste en volver al origen”. ANTONIO GAUDÍ.



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