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GRAN TERREMOTO DE LISBOA: EL AÑO QUE LA TIERRA Y LA RAZÓN TEMBLARON EN EUROPA

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El 1 de noviembre de 1755, mientras Lisboa amanecía bajo un cielo despejado y sus fieles llenaban las iglesias para celebrar el Día de Todos los Santos, la tierra comenzó a rugir. En menos de diez minutos, tres sacudidas sucesivas, la última de ellas de una violencia inusitada, redujeron a escombros la cuarta ciudad más grande de Europa  . Pero lo que siguió fue aún más aterrador: las aguas del Tajo se retiraron dejando al descubierto el fondo del río para, instantes después, volver en forma de un muro de hasta veinte metros de altura que barrió los muelles atestados de supervivientes  . Y cuando parecía que nada peor podía ocurrir, las velas de las iglesias derribadas incendiaron la ciudad en una hoguera que ardió durante cinco días  . El  Gran Terremoto de Lisboa  no fue solo el desastre natural más devastador de la historia europea moderna. Fue una  onda sísmica que sacudió los cimientos mismos del pensamiento occidental . En sus 40.000 a 50.000 víctimas...

EL SIGLO DE ORO DE LA PINTURA HOLANDESA

La centuria del XVII fue por antonomasia el denominado Siglo de Oro de los más grandes y afamados pintores holandeses.

Este periodo coincide con Barroco en el resto de Europa, pero con una características muy peculiares en los Países Bajos.



Pieter Claesz

El Barroco holandés

La pintura holandesa del Siglo de oro posee muchas de las características del Barroco europeo, sin embargo, carece normalmente de la idealización y el esplendor típicos de este.

No obstante, la mayor parte de las obras de estos artistas holandeses (fue un periodo muy fecundo en diversos géneros) reflejan un detallado realismo.

Gabriel Metsu





Otro rasgo distintivo es la escasez de pintura religiosa (el calvinismo holandés la vetaba en las iglesias por lo que el arte holandés tuvo que reinventarse tras el corte con la tradición cultural católica), aunque si eran aceptados los temas en las casas privadas, pero se produjeron relativamente pocos.
Jan Steen

Hubo también pintura de historia y retratos, pero el período destaca más por una amplia variedad de otros géneros (más fáciles de vender y mejor aceptados por el público), subdivididos en numerosas categorías especializadas, como escenas de la vida campesina, paisajes, paisajes urbanos, o con animales, marinas, flores y bodegones.







Los holandeses del siglo XVII influyeron de manera decisiva en el desarrollo de estos géneros ya que las Provincias Unidas era la nación más próspera de Europa, liderando el comercio, la ciencia y el arte.




Jan Lievens








El arte holandés, especialmente, era motivo de orgullo nacional. Así, salvo los retratos, la mayor parte de los cuadros se realizaban sin venir precedidos de un encargo específico, a diferencia de lo que ocurría en el resto de Europa.

Los visitantes de los Países Bajos se sorprendían de las enormes cantidades de arte que allí se producían y las grandes ferias en las que se vendían muchos cuadros. Aunque con tal volumen de producción, los precios eran bastante bajos, excepto en el caso de los mejores artistas. Los que no gozaban de gran reputación o que pasaban de moda, incluyendo muchos hoy considerados entre los más grandes del período, como Vermeer, Hals y Rembrandt en sus últimos años, tuvieron considerables problemas para ganarse la vida (muchos tenían otros trabajos o tuvieron que abandonar la pintura) o murieron pobres.

Salomon vaan Ruysdael
La pintura de género

La mayoría de los cuadros eran pequeños, salvo los retratos de grupo (la pintura mural se cultivó poco) ya que se prefería colocar lienzos enmarcados cuando se necesitaba decorar la pared de un edificio público.

Según los expertos, la calidad técnica de los artistas holandeses de este periodo era generalmente muy alta. La mayoría de estos se continuaron formando como aprendices de un maestro en su taller. Pero proliferaron las corporaciones profesionales de pintores. Ya no solamente estaba la famosa Guilda de San Lucas, sino que aparecieron otras nuevas como la de Ámsterdam, Gouda, Rótterdam, Utrecht, Delft y la de Leiden.

Aunque la pintura de paisaje tuvo mucho éxito en el momento, sin duda, la pintura de género fue la que gozó de una mayor popularidad, siendo rasgo más característico de la pintura holandesa de la época.

Aelbert Cuyp
Dentro de la pintura de género se distinguían categorías dentro de este género: figuras solas, familias campesinas, escenas de taberna, fiestas de la «alegre compañía», mujeres trabajando en sus hogares, fiestas en la ciudad o en el pueblo, mercados, barracones, con caballos o animales de granja, en la nieve, a la luz de la luna, etc. Cada clase tenía un término específico, y los artistas solían especializarse en uno de estos sub-géneros.


Fue tal la consideración y el reconocimiento que tuvieron estos pintores y sus obras que los historiadores del arte señalan que ningún pintor holandés de los doscientos años posteriores fueron reconocidos fuera de los Países Bajos.

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