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CRÁNEO DE GOYA: LA DESAPARICIÓN QUE DESAFÍA LA HISTORIA DEL ARTE

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El 16 de noviembre de 1888, en el cementerio de la Grande Chartreuse de Burdeos, un grupo de autoridades españolas y francesas se reunió para llevar a cabo un acto solemne: la exhumación de los restos de Francisco de Goya, el pintor más importante de la historia de España, para repatriarlos a su país. Setenta años después de su muerte en el exilio, el genio de Fuendetodos iba por fin a descansar en tierra española. Pero cuando abrieron el ataúd de madera que contenía sus restos, la sorpresa fue mayúscula. El esqueleto estaba completo en todos sus huesos... excepto en uno . La cabeza de Goya había desaparecido. El cónsul español en Burdeos, Joaquín Pereyra, que presidía la exhumación, escribió angustiado a Madrid: "Esqueleto Goya no tiene cráneo" . La respuesta del gobierno fue tan lacónica como desesperada: "Envíe Goya con cráneo o sin cráneo" . Así comenzó uno de los mayores misterios de la historia del arte español. Un enigma que, más de un siglo después, sigue si...

AURELIA DE SOUSA: LA VOZ FEMENINA DEL NATURALISMO PORTUGUÉS

Aunque pintó con un naturalismo muy personal, su trabajo está influenciado por los estilos más innovadores de la época: realista, impresionista y postimpresionista.

Sus temas incluyen retratos, paisajes y escenas de la vida cotidiana.



Pintora vocacional

Maria Aurélia Martins de Sousa nació un 13 de junio de 1866 casualmente en Valparaíso (Chile) ya que sus padres  ―António Martins de Sousa y Olinda Pérez― habían emigrado desde Oporto (Portugal).

Pero cuando Aurelia tenía tres años, la familia, con el dinero ahorrado durante su periodo migratorio, volvió a Oporto y compró una granja (Quinta da China) donde se establecieron y la joven Aurelia pasó su niñez y juventud.



A los 17 años su inclinación por la pintura es clara y Aurélia comenza a recibir clases de dibujo y pintura con António da Costa Lima, un antiguo discípulo de Roquemont. Poco tiempo después pintará su primer autorretrato (1889).


Posteriormente será discípula de Joao de Oliveira, quién va a influir significativamente en su estilo.


Poco tiempo después, Aurelia ingresará en la Academia de Bellas Artes de Oporto, en el curso de Pintura Histórica, y desde ahí participará en algunas exposiciones recibiendo varias menciones.

En 1899, con el apoyo financiero de su hermana mayor (que se había casado con un empresario), Aurelia se trasladó a París para estudiar pintura asistiendo a cursos de J.P. Lauurens y B. Constante en la Academia Julien, donde coincidió con Vincent van Gogh. En esta época expuso y vendió algunas de sus obras.


Durante algún tiempo más viajó por Europa (Bélgica, Alemania, Italia, Gran Bretaña y España) donde a Aurelia se le despertó el gusto por la pintura flamenca, pero finalmente, regresó a Oporto.

En 1900 pintó su obra más conocida: Autorretrato, en el que se la ve con un abrigo rojo. En la actualidad esa obra se encuentra en el Museo Nacional de Soares dos Reis.


El reconocimiento

En 1907 fue invitada por António Teixeira Lopes para presidir la Sociedad de Bellas Artes de Oporto, pero ella declinó la invitación.

En los años que siguieron, ella participó en las exposiciones anuales de la Sociedad de Bellas Artes de Oporto (1909-1911), expuso en la Misericordia (1908-1909 y 1911-1912) y el Palacio de Cristal (1917 y 1933) Galerías, en Oporto, y en la Sociedad Nacional de Bellas Artes, en Lisboa (1916-1921).

Además de su trabajo como pintora, Aurélia trabajó en las ilustraciones para la revista Portugália, Materiais para o Estudo do Povo Português (1899-1905), Elegia Pantheista a uma Mosca, de M. Duarte de Almeida (1874-1889) y para el libro de cuentos Perfis Suaves, escrito por Julio Brandäo.
Su estilo se enmarca dentro del Naturalismo, aunque ella lo personalizó a su manera. Pero también es cierto que de su etapa parisina también tomó buena cuenta de las vanguardias como el Impresionismo, el Realismo y el Postimpresionismo y los plasmó en sus lienzos.

La temática que aborda en su obra va desde los retratos al paisaje pasando por las escenas de la vida cotidiana. La casa donde vivía en Oporto fue siempre una fuente de inspiración para muchas de sus obras. El interés de la captura de los efectos de la luz es visible en los diversos puntos de vista sobre el río Duero, hecho en diferentes momentos del día y las estaciones del año.
El 26 de mayo de 1922, a la edad de 55 años, Aurelia fallecía en su casa de la Quinta da China víctima de la débil salud que siempre le aquejó.


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